El Privilegio Sabatino es la promesa que tradicionalmente se piensa que la Virgen María hizo al Papa Juan XXII en una aparición en 1322. Según esa tradición, ella prometió librar del purgatorio el primer sábado después de la muerte a los que llevaran el escapulario por medio de una intercesión especial suya: “como Madre de Misericordia, con mis ruegos, oraciones, méritos y protección especial, les ayudaré para que, libres cuanto antes de sus penas, sean trasladadas sus almas a la bienaventuranza.”

No se pierda este impresionante vídeo de Tekton en nos da unos consejos muy útiles para evitar pasar por el purgatorio o pasar muy poco tiempo en él.

La iglesia nos recuerda que los que mueren en la gracia y en la amistad de Dios, pero imperfectamente purificados, aunque están seguros de su eterna salvación, sufren después de su muerte una purificación, a fin de obtener la santidad necesaria para entrar en la alegría del cielo. La Iglesia llama purgatorio a esta purificación final de los elegidos que es completamente distinta del castigo de los condenados. La Iglesia ha formulado la doctrina de la fe relativa al purgatorio sobre todo en los Concilios de Florencia (cf. DS 1304) y de Trento (cf. DS 1820; 1580). La tradición de la Iglesia, haciendo referencia a ciertos textos de la Escritura (por ejemplo 1 Co 3, 15; 1 P 1, 7) habla de un fuego purificador.