Un niño pobre y enfermo que recogía basura en Filipinas puede ser elevado a la gloria de Bernini y ser declarado santo, modelo de vida para todo católico. Con esto se hacen vivan las palabras de Cristo Nuestro Señor, cuya buena noticia vino especialmente para los pobres y para confundir a los ricos y sabios según el mundo.

El prefecto de la Congregación para las Causas de los Santos, Cardenal Angelo Becciu abrió de manera oficial la causa de canonización de Darwin Ramos, muchacho que desde muy pequeño trabajó recogiendo basuras en la ciudad filipina de Pasay.

“Darwin en su sencillez y pobreza es un eximio ejemplo de santidad. Muchacho de la calle, aquejado de miopatía estuvo muy cercano a Cristo en medio de su sufrimiento y siempre con una alegría”, declaró Mons. Ongtioco, obispo de la región.

Darwin Ramos de familia muy pobre, que rozaba casi en la miseria, tuvo que trabajar muy duro con su hermana menor desde niño como basurero. Desde los primeros años de vida comenzó a padecer la distrofia muscular de Duchenne, patología degenerativa que hace disminuir la movilidad hasta la inmovilidad total.

Darwin conoció a la institución Tulay ng Kabataan (un puente para los niños), y pasó a integrar uno de sus centros. En el mismo tuvo el inmenso don de conocer la religión católica y recibió con mucha alegría y paz el bautismo y poco después la Primera Comunión y la Confirmación.

Su enfermedad avanzó muy rápido y el cuerpo perdió movilidad, aunque su espíritu se iba fortaleciendo cada vez más impactando por su alegría y serenidad, tanto a su cuidadores como a los niños enfermos que estaban internos.

“Acabó consiguiendo una relación personal con Cristo muy especial, rezaba con mucha confianza y simplicidad al igual que los pastorcitos de Fátima, ofreciendo a Jesús su enfermedad y aceptándola con alegría y conformidad. Destacó en él la caridad, pues siempre estaba pendiente de los demás, especialmente de los niños que más sufrían. Siempre sonreía y a su enfermedad, la denominaba ‘su misión’”.

Ramos murió santamente en el Philippine Children’s Medical Center, de la ciudad de Quezon, recibiendo los santos sacramentos y aceptando plenamente su enfermedad. Las personas que tuvieron la dicha de estar cerca de él lo llaman “el maestro de la alegría”.

Con la apertura del proceso de canonización, Darwin Ramos es ahora Siervo de Dios. Rogamos para que avance el proceso y pidamos por su intercesión. Dios ensalza a los humildes y a los ricos los despide vacíos.