Robert Kubica, piloto polaco de fórmula 1, tuvo en 2007 un accidente a 230 kilómetros por hora. Chocó contra las vallas de seguridad en un terrorífico impacto que dejó al piloto inmóvil con el coche partido en dos. Como se ve en las imágenes los locutores temieron lo poer que fuera un accidente mortal.

El coche quedó totalmente destrozado, pero el piloto solo sufrió una ligera contusión y un esguince. Ciertamente si Kubica no se mató, no se debe solo a las medidas de seguridad del vehículo contra los impactos, muchos creen que San Juan Pablo II, al que Kubica compatriota del Papa tenía gran devoción.

El Cardenal Stanislaw Dziwisz a petición del piloto le entregó dos reliquias de San Juan Pablo II. (una porción de su túnica papal y una gota de su sangre)

El fervor de Kubica por San Juan Pablo II era sabido en todo el mundo del motor. En el caso llevaba el nombre de Karol Wojtila, y portaba una fotografía del Santo Padre en el mono en el que competía.

Kubica está convencido que la intercesión del Papa polaco desde el cielo le hizo no morir en el accidente.