En estos tiempos perversos continúan proliferando todo tipo de blasfemias contra la gloriosa cruz de Nuestro Señor. El número disparate colocar a Son Goku, famoso personaje de Dragon Ball crucificado exactamente como Nuestro Señor.

Esto no es algo casual o fortuito sino que está hecho con toda la intención de rebajar a Cristo a un super héroe más y con esto van pervirtiendo la mente de la juventud que no ve nada malo en estos juguetes.

Los padres tienen el deber moral no solo de no comprarlo a sus hijos sino de denunciarlo a través de diversas asociaciones de consumidores etc. No podemos permitir que se burlen de nuestro Dios ni que degraden a nuestros hijos.

Estos hechos hay que denunciarlos con contundencia, pues no podemos permanecer indiferentes ante ellos, pues si así lo hacemos bajamos la guardia y nos vamos acostumbrando a todo de tipo de perversiones y desacralización de la sociedad.

La Iglesia nos recuerda que el primer mandamiento de Dios reprueba los principales pecados de irreligión: la acción de tentar a Dios con palabras o con obras, el sacrilegio y la simonía.

La acción de tentar a Dios consiste en poner a prueba, de palabra o de obra, su bondad y su omnipotencia. Así es como Satán quería conseguir de Jesús que se arrojara del templo y obligase a Dios, mediante este gesto, a actuar (cf Lc 4, 9). Jesús le opone las palabras de Dios: “No tentaréis al Señor, tu Dios” (Dt 6, 16). El reto que contiene este tentar a Dios lesiona el respeto y la confianza que debemos a nuestro Creador y Señor. Incluye siempre una duda respecto a su amor, su providencia y su poder (cf 1 Co 10, 9; Ex 17, 2-7; Sal 95, 9).

El sacrilegio consiste en profanar o tratar indignamente los sacramentos y las otras acciones litúrgicas, así como las personas, las cosas y los lugares consagrados a Dios. El sacrilegio es un pecado grave sobre todo cuando es cometido contra la Eucaristía, pues en este sacramento el Cuerpo de Cristo se nos hace presente substancialmente (cf CIC can. 1367. 1376).

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Redacción de Hispanidad Católica