Una película que está haciendo mucho bien, removiendo y cambiando conciencias a favor de la vida es algo que molesta y mucho. Le están haciendo la guerra a muerte, llegando a amenazar la integridad física de quienes la difunden. Son los mismos totalitarios del pensamiento único anticristiano que tienen el cinismo de defender la libertad de expresión.

La policía de Canadá sigue la pista de las amenazas de muerte que recibieron los propietarios de los cines que van a proyectar el film pro-vida ‘Unplanned‘ esta semana, hecho criminal que hay que denunciar con contundencia y carga sobre los culpables todo el peso de la ley.

La película logró el número 4 de audiencia en Estados Unidos y llegó a ingresas más de 18 millones de dolares. Según las críticas consiguió que muchas personas adopten una posición pro-vida -en contra del aborto-.

Desde el siglo primero, la Iglesia ha afirmado la malicia moral de todo aborto provocado. Esta enseñanza no ha cambiado; permanece invariable. El aborto directo, es decir, querido como un fin o como un medio, es gravemente contrario a la ley moral.

La cooperación formal a un aborto constituye una falta grave. La Iglesia sanciona con pena canónica de excomunión este delito contra la vida humana. “Quien procura el aborto, si éste se produce, incurre en excomunión latae sententiae” (CIC can. 1398), es decir, “de modo que incurre ipso facto en ella quien comete el delito” (CIC can. 1314), en las condiciones previstas por el Derecho (cf CIC can. 1323-1324). Con esto la Iglesia no pretende restringir el ámbito de la misericordia; lo que hace es manifestar la gravedad del crimen cometido, el daño irreparable causado al inocente a quien se da muerte, a sus padres y a toda la sociedad.