Las Carmelitas Descalzas del Monasterio del Sagrado Corazón de Jesús y del Inmaculado Corazón de María en Viña del Mar (Chile) comunicaron el cierre de la comunidad por falta de vocaciones.

Las religiosas expresaron su gratitud a Dios “por toda esta historia de 130 años a Su servicio en la que hemos sido testigos de Su fidelidad y también del amor y preocupación de la Iglesia, sus sacerdotes que nunca nos faltaron y de tantos amigos, bienhechores y laicos que de uno u otro modo nos han acompañado”.

La Iglesia nos recuerda que “El estado de vida que consiste en la profesión de los consejos evangélicos, aunque no pertenezca a la estructura de la Iglesia, pertenece, sin embargo, sin discusión a su vida y a su santidad” (LG 44).

Consejos evangélicos, vida consagrada

Los consejos evangélicos están propuestos en su multiplicidad a todos los discípulos de Cristo. La perfección de la caridad a la cual son llamados todos los fieles implica, para quienes asumen libremente el llamamiento a la vida consagrada, la obligación de practicar la castidad en el celibato por el Reino, la pobreza y la obediencia. La profesión de estos consejos en un estado de vida estable reconocido por la Iglesia es lo que caracteriza la “vida consagrada” a Dios (cf. LG 42-43; PC 1).

El estado de vida consagrada aparece por consiguiente como una de las maneras de vivir una consagración “más íntima” que tiene su raíz en el Bautismo y se dedica totalmente a Dios (cf. PC 5). En la vida consagrada, los fieles de Cristo se proponen, bajo la moción del Espíritu Santo, seguir más de cerca a Cristo, entregarse a Dios amado por encima de todo y, persiguiendo la perfección de la caridad en el servicio del Reino, significar y anunciar en la Iglesia la gloria del mundo futuro (cf. CIC, can. 573).