La arquitecta Ana Luisa Ricardo tenía una vida normal hasta que en el lugar donde residía con su familia les echaron sal y les hicieron conjuros de brujería. A partir de ese momento, empezaron a sentir hechos muy extraños en su hogar, lo que les producía cierta inquietud y desasosiego.

Inmediatamente llamaron a  diversos exorcistas, pues como cuentan en Portaluz siempre es conveniente acudir a la persona con autoridad en la Iglesia para ocuparse de estos fenómenos.  Y esta fue la reacción de Ana Luisa, solicitando ayuda al sacerdote José Alberto Castiblanco, religioso colombiano. “Tras llegar a la casa oró con mucha fe y se produjo inmediatamente una liberación del lugar” y posteriormente consagró a la Virgen a cada una de las personas que allí vivían.

Estas vivencias robustecieron la fe de Ana Luisa, su compromiso con la Iglesia y la ternura hacia María Santísima. Por ello, afirma esta arquitecta colombiana se ha volcado en ayudar a las personas más necesitadas a través de varias obras de caridad.

La Iglesia nos enseña que la infestación demoníaca sucede en lugares donde las cosas pueden moverse y hay ruidos fuertes. La vejación se refiere al evento en el que una persona es atacada físicamente y puede presentar marcas como moretones, mordeduras o arañazos. La obsesión demoníaca implica ataques mentales, como por ejemplo pensamientos persistentes del mal.

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Redacción de Hispanidad Católica