Me acaba de impresionar el artículo del P. Jorge González en Infocatólica La clave está en la adoración al Santísimo y la primera frase del mismo: Y si nos dejáramos de inventos y ocurrencias baratas?. Posteriormente siguió criticando todo el activismo parroquial, que es vacío, especialmente cuando tiene una dimensión meramente humana y horizontal. Pero aún así, aunque tenga una intención espiritual si no se reza en la parroquia no puede haber fruto.

El alma de todo apostolado es la oración y dentro de la oración tiene una importancia esencial la adoración eucarística, pues es el mismo Dios realmente en el Sagrario o en la Custodia y de su trato personal es donde salen todas las gracias. No solo los sacerdotes y religiosos tienen la obligación de rezar sino también los seglares estamos llamados a tener una vida de intimidad con el Señor.

Sin oración no hay salvación y nadie se puede escapar de rezar, aunque cueste, aunque se haga árida y de pereza. La oración es tratar de amistad con Dios, una manera de que la Vida Eterna empiece ya en cierta manera en la tierra.

Pensemos que si nos cuesta más mérito tiene, pues reconocemos nuestra pequeñez y flaqueza y como nuestra naturaleza caída está más presta al placer y a la disipación que al silencio y al recogimiento.

No hay mucho más que decir, tras escribir estas pobres líneas toca apagar el ordenador e ir a la capilla a rezar, hay que decir basta, cesar la actividad y entrar en el tiempo de Dios, que da copiosos dividendos para la Vida Eterna.