Los Estados Unidos son el país más relevante de nuestra era. Según analistas geopolíticos la vacante dejada por la Unión Soviética no ha sido llenada por ningún otro aspirante y ni lo será en los próximos 100 años. ¿En que afecta esto a la hispanidad? Antes de presentar mi tesis sobre el rol de la hispanidad en la era moderna del joven imperio americano, primero, es importante analizar al imperio mismo.

Los Estados Unidos son el país más influyente, sus gustos y necesidades imponen tendencias en todas las áreas, desde las modas hasta los mercados bursátiles y religión. Todo lo que se convierte en relevante aquí eventualmente llega a influir a otros países, el ejemplo más claro es el auge de la religión evangélica protestante en países hispanos. A pesar de ser un país diverso, donde compiten diferentes ideologías y lleno de innovación, es un país donde los valores masónicos siguen muy arraigados. Dado a que todas las cosmovisiones son consideradas validas, es “normal” que las ideas que atenten contra Dios en su sociedad como el hedonismo, infanticidio, usura, ateísmo, etc., tengan aceptación en su cultura. A pesar de ser una sociedad prospera, poderosa e influyente, la sociedad americana es una sociedad en estado de confusión.

Esto es debido a dos factores: la mayoría de los americanos desconocen el origen de su sociedad y cuentan con un gran resentimiento con el poco pasado que conocen. La dicotomía política que vemos llevarse a cabo es exactamente el reflejo de las actitudes previamente mencionadas; un lado ve con rencor las atrocidades de sus ancestros y busca reinventar la sociedad en algo que no se asemeje en lo más mínimo a su pasado, el otro ve como dicha reinvención es una traición a su identidad y busca a toda costa rescatar la poca herencia cultural que le queda. Es aquí, en medio de este crisis cultural donde la hispanidad (representada por 60 millones de almas para el 2030) puede volver a tomar un rol vital para la fe como lo fue hace 5 siglos. Todo comienza en los medios.

Actualmente, los medios masivos promueven al Hispano como un consumidor superficial interesado en el futbol, humor pueril, y enfocado a temas estrictamente migratorios. El hispano que los medios promueven no es el heredero y guardia de la fe Católica (cortesía del imperio español), si no el de un mero consumidor, un insaciable hedonista sin capacidad de alcanzar una sofisticación digna de nuestros ancestros. La única manera de romper con ese estigma cultural es promoviendo la verdadera identidad hispana, es volver a nuestras raíces. Si se cambia lo que los medios promueven, cambiaran el rol del hispano, por consecuencia cambiara su identidad pasando de ser percibido como un arrimado a un aliado con una herencia que compartir.

Esto es debido a que la verdadera identidad hispana no está en ser mexicano, venezolano o salvadoreño, está en ser católico, conectado a San Ignacio Loyola, Santa Teresa de Ávila, o San Junípero Serra. Paradójicamente esa es la identidad que el americano esta ansiosamente buscando sin saberlo y nosotros ignoramos con alevosía. La caída de la cosmovisión protestante durante los últimos 150 años ha dejado un vacío cultural en la sociedad americana que no puede ser llenado por ideologías paganas, masónicas, o ateas dado a que todas estas la han llevado a la catástrofe cultural en la que se encuentra actualmente.

El americano promedio jamás se identificara con Simón Bolívar o Pancho Villa dado a que no comparten ninguna herencia cultural con ellos, pero si se identificara con gigantes como el Cid, Don Pelayo, Francisco Javier, Zurbarán, María de Jesús Ágreda (inmortalizada en una pintura en la catedral “Saint Patrick” en Fort Worth, TX) o Pedro de Menéndez (fundador de Saint Augustine, FL) porque todos ellos dejaron un legado o indirecto en este país: la conexión con una sociedad occidental basada en la verdadera fe. Es ese legado hispano el que nos une a todos.

El impacto que el hispanismo católico puede tener en la conversión del imperio americano al catolicismo es potencialmente similar al impacto que tuvieron los primeros católicos en la conversión del imperio romano.

Nos guste o no, ambas partes (la americana y la hispana) tienen que reconocer que el rol integral que el hispanismo juega en los orígenes de este país. Ese hispanismo es católico en tu su ser, eso es un hecho. Al aceptar nuestra herencia no solo estaríamos apostándole a la supervivencia de nuestra cultura si no estaríamos brindando una estabilización social a un imperio sumergido en el la penumbra espiritual, y, de paso abriríamos la posibilidad de la evangelización de millones de almas… como lo hicieron nuestros ancestros hace 5 siglos.

La pregunta para los hispanos es: ¿Qué decidiremos? ¿Cuál será su función que el hispanismo católico jugara dentro de esta sociedad? ¿La de mascota servil o la de fuerza evangelizadora? ¿La que rescate al resto de la sociedad americana del abismo espiritual o la que empodere los valores masónicos por medio de la negligencia que tanto daño le han hecho a este país (y al mundo)?

Si el hispanismo católico desea surgir como la fuerza ideológica dominante durante los siguientes 100 años es de primordial importancia que no pierda conexión con su pasado y busque incluir al americano en esa herencia.

Pax et bonum,

Luis Medina

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Luis Medina es editor de contenido de Reconquista Radio, un blog que promueve los valores hispanos. Puedes escuchar su podcast a través del show “Podcastiando” y sintonizarlo todos los días de 3 a 6 PM en el “Traffic Show” por medio de la 106.5 FM “La Nueva” en Dallas, TX.