En un mundo de tinieblas el santo, el mártir, siempre da luz. Su heroico ejemplo de palabra y sobretodo de hechos queda para siempre como legado a una humanidad que busca referentes de santidad en la Iglesia Católica.

Janos Brenner fue uno de los mártires heroicos que prefirió ser apuñalado hasta 32 veces antes de que se ultrajase la sagrada Eucaristía. Nacido el 27 de diciembre de 1931 en Szombathely (Hungría) sintió pronto la vocación al sacerdocio, ministerio desde el cual hizo un magnífico trabajo con los jóvenes, pese a que el régimen comunista le presionaba para que lo dejase.

El 15 de diciembre de 1957 los comunistas maquinaron una vil trampa contra el P. Jenner. Para lograr que saliese de su parroquia, le pidieron que visitase a un enfermo. Cogió su portaviático –donde llevaba la Eucaristía– y se desplazó al pueblo de Zsida. Por el camino en una emboscada lo apuñalaron 32 veces mientras el seguía preservando con todas sus fuerzas el Santísimo Sacramento.

El P. Brenner era “querido por todo el mundo, adultos y niños, por la pureza de su alma y la caridad que irradiaba a raudales”. Pese al riesgo de la dictadura comunista Hungría, eligió “con gozo consagrar su vida al sacerdocio. Era muy bravo y consciente de que se jugaba la vida perseveró en sacerdocio hasta el final.

El P. Brenner “oraba con mucha fe, llevaba la comunión a los enfermos y a todos consolaba y daba la esperanza de Cristo”. Su trato infundía “paz y gozo”. Vivió también una vida de gran pobreza, por amor a Cristo, privándose hasta de lo necesario.