Vincent Lambert, el francés tetrapléjico que falleció recientemente,” murió como mártir, víctima de la espantosa locura de los hombres de nuestro tiempo “, ha afirmado el cardenal Robert Sarah en las redes sociales.

Los médicos quitaron la alimentación e hidratación a Lambert, ex enfermero, tras una pugna dura en los juzgados sus padres creyentes y la esposa y los poderes laicista de la república francesa.

La iglesia nos recuerda que aquellos cuya vida se encuentra disminuida o debilitada tienen derecho a un respeto especial. Las personas enfermas o disminuidas deben ser atendidas para que lleven una vida tan normal como sea posible.

Cualesquiera que sean los motivos y los medios, la eutanasia directa consiste en poner fin a la vida de personas disminuidas, enfermas o moribundas. Es moralmente inaceptable.

Por tanto, una acción o una omisión que, de suyo o en la intención, provoca la muerte para suprimir el dolor, constituye un homicidio gravemente contrario a la dignidad de la persona humana y al respeto del Dios vivo, su Creador. El error de juicio en el que se puede haber caído de buena fe no cambia la naturaleza de este acto homicida, que se ha de rechazar y excluir siempre (cf. Sagrada Congregación para la Doctrina de la Fe, Decl. Iura et bona).

 

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Redacción de Hispanidad Católica