TRECENA DEL GLORIOSO SAN ANTONIO DE PADUA

En Savonara, aldea cerca de Padua, se cometió un hurto, que se atribuyó a cierto Antonio hijo de un tal Santiago Fabro: el indiciado se hallaba tan gravemente impedido del brazo izquierdo, que no podía moverle. Habiéndosele pues requerido por la Justicia, y llevado ante el Juez, hizo al Santo su Protector, esta oración por el camino: Antonio Santo, si he cometido tan grave culpa, te ruego encarecidamente, que al modo que conservo inútil el brazo izquierdo, así suceda también con el derecho, para que me sea imposible en lo sucesivo perjudicar a otros con mis hurtos; pero si no he faltado protégeme tú, y defiéndeme.

Así habló derramando un río de lágrimas, cuando se vio al instante correr la sangre por las venas resecadas del brazo inutilizado; con lo que declarado inocente en fuerza de este milagro, recobró juntamente a toda satisfacción la vida, y el crédito que había irreparablemente perdido. Se omiten por brevedad otros infinitos milagros, por medio de los cuales libertó el glorioso Santo de todo género de calamidades, y tentaciones del demonio a sus devotos, según puede leerse por extenso en la citada vida del Santo escrita por el insinuado autor Lelio Mancini.

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Redacción de Hispanidad Católica