Muchas personas por enfermedad o ancianidad no pueden arrodillarse a la hora de comulgar o ante el Santísimo Sacramento. Esta imposibilidad física debe suplirse con la sumisión del alma al Rey del universo. Una inclinación con profundo respeto como la del anciano de la foto puede ser muy edificante.

Estando sanos y sin ningún problema en la rodilla lo más conveniente es comulgar de rodillas y en la boca. Esto suele costar más en las iglesias que carecen de reclinatorios y donde todo el mundo comulga de pie. En la medida que uno se siente con valor hay que vencerse y hacerlo, pues ningún sacerdote nos puede negar la comunión de rodillas y es un buen ejemplo, que puede propagarse.

Recordemos que cada vez que pasamos por delante del Sagrario, debemos hacer la genuflexión con una rodilla y cuando el Santísimo está expuesto en la custodia con las dos rodillas en el suelo o reclinatorio.

Pensemos que grandes santos tuvieron que pasar por el purgatorio por haber hecho mal una reflexión y nosotros las hacemos con prisa y ligereza y a veces hasta se nos olvida. tengamos mucho celo por las cosas de Dios, es una manera de evangelizar y dar ejemplo agradando al mismo Dios. Pensemos como la Santísimo se postró humildemente ante el ángel, cuanto más debemos hacerlo ante Dios.