El padre Omar, párroco en Malvín Nuevo, Montevideo, busca ideas para acercar a los fieles a la fe, pues la zona está muy indiferente en materia religiosa. Por eso, fijándose en las furgonetas en las que se vende comida en las ferias se le ocurrió la idea de hacer una capilla rodante que llevase la fe a aquellos lugares donde la gente está fría.
La capilla rodante cuenta con dos sillones, un ejemplar de la Sagrada Escritura y con música que acerque a Dios. En la parte delantera se halla el confesionario, totalmente aislado de sonido, para que las personas que lo deseen se acerquen al sacramento de la penitencia.

La inauguración de la capilla rodante se produjo 4 de agosto, en la parroquia Santa Bernardita, y se aprovechará la ocasión para inaugurar  un campanario del que carecía la parroquia. “Tras la bendición de la campana se procederá a la bendición de la capilla rodantey luego habrá una pequeña fiesta parroquial. Les dejamos con una imagen de la capilla y con un vídeo de una capilla similar que un sacerdote tuvo poco antes en Medellín.