ALMAS DEL PURGATORIO SACADA DEL ANCORA DE SALVACION POR EL R. P. FR. JOSE MACH De la Compañía de Jesús.

EJEMPLO

“…todas las penas, dolores y males de todo el mundo sufriré gustoso, antes que padecer una sola hora las penas del purgatorio.” Volvió, pues, a la vida, y sufrió con admirable alegría un año más aquella enfermedad, publicando a todos lo terribles que son las penas del purgatorio.

Tomás de Cantimprato refiere (1), que un hombre muy virtuoso, pero que a causa de una terrible y larga enfermedad estaba muy deseoso de morir, se le apareció el Ángel del Señor y le dijo: “Dios ha aceptado tus deseos; escoge pues, o pasar tres días en el purgatorio y después ir al cielo, o ir al cielo sin pasar por el purgatorio, pero sufriendo todavía un año esa enfermedad.” Elijo lo primero: murió, y fue al purgatorio. No había aun pasado un día, cuando el Ángel se le apareció de nuevo. Apenas le hubo visto aquella pobre alma, “no es posible, exclama, que tú seas el Ángel bueno, pues me has engañado así. Me decías que solo estaría tres días en este lugar, y hace ya tantos años que estoy sufriendo aquí las más horribles penas. —Tú eres quien te engañas, respondió el Ángel, todavía no ha pasado un día, tu cuerpo esta aún por enterrar; si prefieres sufrir un año más esta enfermedad, Dios te permite aún salir del purgatorio y volver al mundo. —Sí, Ángel santo, replicó, no sólo esta enfermedad durante un año, sino todas las penas, dolores y males de todo el mundo sufriré gustoso, antes que padecer una sola hora las penas del purgatorio.” Volvió, pues, a la vida, y sufrió con admirable alegría un año más aquella enfermedad, publicando a todos lo terribles que son las penas del purgatorio.

  1. Tkom. Cant., lib. 2, c. 51. 11.

ORACIÓN

A Jesús preso por nuestro amor.

¡Oh Padre celestial! no me espanta el ver a vuestras amadísimas esposas presas y tan severamente castigadas en el purgatorio. Las infelices ofendieron un día a vuestra divina Majestad y pisaron vuestra ley santísima. Lo que me pasma es ver entregado por el traidor Judas, y preso como un facineroso por hombres vilísimos e inhumanos ¡ay! ¿a quién? a Jesús, centro de vuestras complacencias infinitas. !Ay! le veo con una soga al cuello, tirado por tierra, atadas sus manos, cargado de oprobios y de cadenas. Mas por otra parte ¡oh dichosas cadenas! Ellas son mi esperanza, y serán el consuelo y alivio de las benditas almas del purgatorio. Sí Padre de clemencia, usad con ellas y conmigo de misericordia; y pues Jesús se deja prender para darnos libertad, aceptad las ignominias, injurias y golpes cruelísimos que padece por nuestro amor. Aceptadlas en remisión de nuestras culpas, y en sufragio de nuestros hermanos difuntos; dadles la libertad que con ansia esperan para alabaros eternamente en el cielo. Amén.

Para más obligar al Señor digamos cinco Padre Nuestros, cinco Ave Marías y un Gloria Patri.

OBSEQUIO

Asistir mañana y todos los días, que se pueda, al santo Sacrificio de la Misa en sufragio de las almas del purgatorio.

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Redacción de Hispanidad Católica