El pasado 10 de julio, en la localidad de Las Paredes, San Rafael, Mendoza (Argentina), mientras se dirigía a su casa en bicicleta, una joven de 19 años murió tras ser atropellada por un conductor que no portaba licencia de conducir. La víctima se llamaba María Guadalupe Quiroga Sánchez, de 19 años, con domicilio en calle Teresa de Calcuta al 2000 de Barrio Nuestra Señora del Perpetuo Socorro, Las Paredes.

Como consecuencia del impacto la joven ciclista fue llevada de urgencia al hospital Schestakow, pero lamentablemente ingresó sin vida.

¿Quién era en realidad María Guadalupe, Guada, como la conocían sus amigos y familiares? Una joven católica, hija de una familia católica del lugar, activa militante en defensa de la vida y del matrimonio cristiano.

Lo realmente conmovedor es que la joven volvía de confesarse (una confesión general según dijeron miembros de la Parroquia a la que pertenecía) cuando, sorpresivamente, halló la muerte.

Los restos de María Guadalupe fueron velados en el salón parroquial del Perpetuo Socorro y recibieron sepultura en horas de la tarde en el cementerio de El Chañaral, tras una misa de exequias celebrada en la Parroquia “Nuestra Señora de los Dolores” ubicada en ese mismo lugar.

Guadalupe fue educada en el colegio “Isabel la Católica” y su fallecimiento produjo un gran dolor en la comunidad educativa de ese establecimiento y en la católica en general; muchos expresaron su pesar a través de las distintas redes sociales.

La joven era la octava de diez hijos. Su padre trabaja en pozos petrolíferos en el Sur del país y su madre docente de inglés. Soñaba con ser médica y durante un año realizó el preuniversitario de la carrera Medicina en Mendoza, postergando el cursado ante las dificultades que presentaba la carrera, teniendo en cuenta que se había educado en un colegio con orientación humanista. Uno de sus hermanos es seminarista en el Seminario Diocesano de San Rafael.

A Guada le gustaba la actividad física, entre ellas el vóley y el atletismo, aunque una lesión ligamentaria, sufrida hace dos años, le impedía realizarlas con la intensidad que deseaba.

Una de sus amigas más directas, calificó a Guadalupe como “una persona alegre y muy generosa, ya que siempre daba su tiempo a los demás sin importarle el suyo”.

Tuve la Gracia de pasar muchos momentos con ella, desde viajar al exterior, compartir campamentos y el viaje de fin de curso, además de las clases y juntadas que organizábamos”, añadió e indicó que “le encantaba el folclore para las reuniones y la música clásica para estudiar”.

Cerrando la charla, destacó la femineidad que la joven presentaba en todas sus actividades y que “era una gran persona”.

Pero fundamentalmente subrayó que, esa misma tarde, Guadalupe se confesó antes de sufrir el accidente; es que fue educada en una profunda y comprometida Fe Católica, por lo que su allegada confía en que tras recibir la bendición del sacerdote, “se encuentra en un lugar mejor. Es nuestro turno de prepararnos para lo inesperado porque no sabemos el día ni la hora (de la muerte de cada persona)”.

Si alguien intentara saber de ella, por lo que sugiere su perfil de Facebook se encontraría con una defensora del Matrimonio como institución; de la vida y no del aborto, y de la educación en valores.

Se dice que el Señor ama las primicias. Por esto, con seguridad, ya tiene junto a Sí a esta joven católica.

Que Guadalupe interceda ante el Padre por los jóvenes y por la Argentina.