Los obispos polacos aseguran que “respetar a las personas no debe ser excusa para  aceptar la perversa doctrina LGTBI, cuando su fin es devastar las costumbres católicas“, lo que ha desembocado en la “ruina del alma y del cuerpo para muchas personas“.

El máximo responsable de fe en Polonia, el arzobispo Stanislaw Gadecki, solicitó a su feligresía que mediten sobre el ataque del movimiento LGTBI a las costumbres católicas, el número de manifestaciones e incluir su ideología en los colegios.

Gadecki igualmente defiende a sacerdotes radicalmente contrarios al entorno LGTBI, como el arzobispo de Cracovia, Jerzy Jedraszewski, que afirmó: “que la peste LGTBI del arco iris” se asemejaba a la dictadura comunista que sufrió Polonia.