Favorecida Santa Francisca Romana por una aparición de Jesucristo, dice lo siguiente: He visto el trono sublime de la Divina Majestad y sentado en él a nuestro Salvador glorificado en su Humanidad. Tenía sus brazos cruzados sobre el pecho, salía de sus llagas una luz brillantísima, imposible de describir, cuyos rayos luminosos, extendiéndose por todo el ámbito del cielo, comunicaba a todos los Ángeles y Santos una gloria admirable y una alegría sin medida. Llegaban hasta la tierra estos rayos que manaban de las llagas de Jesús, enriquecían a los justos, aunque de distinta manera. Unos recibían las gracias de las llagas de los pies y son los que aman a Jesús con un amor ordinario propio de todo buen cristiano; los que son iluminados por los rayos de virtud que proceden de sus manos, son los que sirven con fervor a Dios y se aplican a imitarle con mayor constancia.

Pero los que se ven inundados del torrente de luces celestiales que manan de su costado y de su Corazón, son aquellas almas escogidas que se consagran a Él, inflamadas en el puro amor divino de complacerle en todo lo que pida y exija de ellas para su perfección. Jesús, justo distribuidor de sus dones, recompensa a cada uno según sus méritos, enriquece el alma con mayor o menor gloria, representada en esta diversidad de luces sobrenaturales que, brotando de su Corazón, pasan por sus llagas, para fructificar en el corazón del justo. Vi por último, añade la Santa, que caían sobre los pecadores algunos de estos rayos de misericordia, sin aun exceptuar a los obstinados, y que acortaba la vida de estos desgraciados, para que no pecasen más, aumentando su castigo, mientras la prolongaba a los que tenían grandes deseos de adquirir la santidad.

PROPÓSITO

Habéis dicho, Señor, donde está vuestro tesoro allí está vuestro Corazón. Para el cielo Dios me ha criado, despreciaré todas las comodidades de la tierra, revistiéndome del espíritu de mortificación. En la Cruz está mi riqueza, el Corazón de mi Salvador.

JACULATORIA

Cuán asquerosa parece la tierra al mirar al cielo.