El P. Aleksander Ziejewski, sacerdote polaco de la iglesia de San Juan Bautista defendió heroicamente la Sagrada Eucaristía y varios objetos sagrados ante tres profanadores que entraron a su parroquia a robar la Eucaristía y casullas y objetos religiosos. El cura plantó cara a los delincuentes hasta que llegaron las autoridades policiales.

Lo primero que hizo fue decirles que se fueran. Los atracadores le plantaron cara y no quisieron hacerlo, golpeando a uno de sus feligreses. El sacerdote les plantó cara para evitar la profanación.

La Iglesia nos recuerda que el sacrilegio consiste en profanar o tratar indignamente los sacramentos y las otras acciones litúrgicas, así como las personas, las cosas y los lugares consagrados a Dios. El sacrilegio es un pecado grave sobre todo cuando es cometido contra la Eucaristía, pues en este sacramento el Cuerpo de Cristo se nos hace presente substancialmente (cf CIC can. 1367. 1376).