En el año 1995, Guillermo Schulenburg (abad-director de la Basílica de Guadalupe) hizo unas declaraciones bastante escandalosas negando la existencia de San Juan Diego, el vidente de Guadalupe.
Cuando fue beatificado (hoy ya es santo) se limitó a decir que era algo simbólico, una simple permisión a la devoción, pero no equivalía a reconocer la existencia física y real del santo que era un mito; por lo mismo, negó en eso momento la beatificación. Juan Pablo II lo canonizó en 2002.
Posteriormente Schulenburg renunció a su cargo de abad de la basílica de Santa María de Guadalupe, puesto en el que había estado más de tres décadas. Es increíble en manos de quién estuvo la máxima responsabilidad de la Basílica de Guadalupe y no un año, ni dos, sino más de 30. 
La existencia de San Juan Diego es un hecho histórico que nadie puede negar, por lo tanto fueron aberrantes las declaraciones del abad. Les dejamos con los principales datos históricos que demuestra la existencia de San Juan Diego.

 

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