En la casa hogar “El Buen Samaritano” donde viven seres humanos abandonados por su familia, han pasado las de Caín por los chubascos que han caído en Culiacán. Durante la primera lluvia de Lorena, se hacían montoncito para guarecerse, el viento y la lluvia los golpeaba.

Los cuartos hechos de cartón, madera, techados con lonas y ramas parecían que el viento los desprendería de cuajo y los ancianitos acurrucados y desprotegidos vieron pasar el diluvio y la realidad los hizo llorar: estaban desamparados, sin que nadie se apiade de ellos.

Quince cuartos de cartón solo uno semi terminado con techo de lámina donde están los enfermos en viejos camastros que alguna vez sirvieron como camas en hospitales, descansan con piernas ulceradas, ciegos, llagados y sin la esperanza de que alguien se apiade y les ofrezca por lo menos un paliativo, porque la verdad, esa vida no es para ellos…son seres humanos.

Les ofrecemos un pequeño reportaje de otra casa del Buen Samaritano en Veracruz.

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Redacción de Hispanidad Católica