MUERTE HORRIBLE

Año 1834, Charlestown, Boston

(Estados Unidos)

al momento, sintió el malvado protestante descargar sobre sí la ira del Señor. Un gran malestar le obligó a retirarse, y con indecibles dolores acabó sus días echando las entrañas, como le aconteció al miserable hereje Arrio.

El día 11 de agosto del año 1834, una muchedumbre de herejes, soliviantada por un pastor protestante, acometió durante la noche el convento-colegio de Ursulinas de Charlestown, a una milla de Boston.

Al ruido de la violencia con que derribaban cuanto se oponía a su maligna intención, despertaron sobresaltadas las Religiosas y no tuvieron más tiempo que el de abandonar el Colegio, pues ya las llamas se reflejaban en el firmamento.

La chusma entró a saco, robando todo aquello que creía de algún valor. Entre los que la componían, había un fanático protestante que con mano sacrílega tuvo la osadía de abrir el copón, y sacando las sagradas Formas, se las metió en el bolsillo. Fuese luego a un suburbio de Charlestown, y entre sus compañeros de pillaje, no cesaba de hacer alarde de su execrable profanación.

Un irlandés, católico, que por curiosidad se acercó a ellos, oía con espanto al sacrílego protestante, y cuando éste reconociole por irlandés y católico, sacó del bolsillo un puñado de las Hostias sacrosantas, y mostrándoselas, con satánica mirada llena de desprecio y orgullo, dijo: “Toma, toma, he aquí a tu Dios.”

El buen irlandés al ver tanto cinismo, quedó aterrorizado, y anudada su lengua al paladar no podía articular palabra. Pero, al momento, sintió el malvado protestante descargar sobre sí la ira del Señor. Un gran malestar le obligó a retirarse, y con indecibles dolores acabó sus días echando las entrañas, como le aconteció al miserable hereje Arrio.

El católico irlandés, admirando los justos juicios de Dios, cortó el bolsillo del impuro cadáver, donde estaban las sagradas Formas, y lleno de reverencial temblor las depositó en la mano del señor Obispo de la diócesis.

(Anales de la Propagación de la Fe. Año 1847.)