La Religiosa María Guyart, llamada Sor María de la Encarnación, fundadora de las Ursulinas de Quebec en el Canadá, cuya beatificación pidió a S. S. Pío IX el 4º Concilio Provincial reunido en Quebec el año 1868, refiere en su vida, escrita de su mano como Santa Teresa (L. 2, c. 10), lo siguiente: “Iba creciendo cada día en mi corazón el vehemente deseo de la propagación del reino de Jesucristo.

No cesaba de tratar este negocio en mi oración con el Padre Eterno. Aconteció en cierta noche, que mientras yo pedía con fervor un favorable despacho de mi petición, vi por revelación que Dios Padre, contra costumbre, no accedía a mis súplicas, ni parecía escucharme. Esto me afligió sobremanera, temiendo no mediara alguna culpa mía. Sabía que le eran gratos mis deseos, pero ignoraba la causa de su silencio.

Entonces, abismada en mi vileza, me postré delante de mi Padre con confianza. Vino una luz del cielo y oí una voz que decía: “Pídeme por el Corazón de Jesús, mi amantísimo Hijo, por su mediación te oiré y alcanzarás lo que pides.»

Desde aquel momento, de tal modo se unió mi espíritu con el Corazón de Jesús adorable, que no podía hablar de otra cosa, ni vivir sino para glorificar a este divino Corazón. Fueron tantas las gracias y dones con que enriquecía mi alma mi amado Jesús, que ni la pluma, ni la lengua pueden expresarlos. Feliz el alma que interpone siempre el Corazón de Jesús, para obtener de Dios cuanto necesita.

PROPÓSITO

Entraré con recogimiento en las iglesias, adoraré con fe viva a Jesús sacramentado y pediré al Sagrado Corazón de Jesús ilumine mi entendimiento e inflame mi voluntad para conocerle y amarle más.

JACULATORIA

Corazón divino, protegedme en mis tribulaciones y angustias.