La conversión a Jesucristo de la celebridad ha hecho que sea objeto de burlas de muchas gente, entre ellos la Iglesia satánica, que afirma que el demonio lo mantendrá en el negocio de la música muchos años.

Y ha recibido duras críticas sobre su nuevo disco Jesus is King. Les ofrecemos una de las más demoledoras.

No sabemos lo que el renacimiento cristiano de Kanye West hará para su atormentado alma, pero para su música la cosa no pinta bien. Tras las idas y venidas habituales en sus últimos lanzamientos, Jesus is King, el noveno álbum de su discografía, ya está aquí. Y es una decepción absoluta.

Tras una de las trayectorias más fructíferas de la música contemporánea, cada vez resulta más evidente que Kanye ha entrado en un pozo creativo. El que fuera un meticuloso hacedor de discos ha vuelto a lanzar un álbum que suena inacabado, hecho con prisas y desenfocado.

El rapero que tan bien unió religión y potencial pop en Jesus Walks ahora suelta sermones unidimensionales. El que fuera el núcleo de la cultura hip-hop ahora es un feligrés más. El autoproclamado Dios parece haberse rendido a una fuerza superior. Y lamentablemente, mucho menos interesante.