El término ciencia infusa se usa para poner en solfa a los estudiantes perezosos, a los que se les asegura que si no estudian el conocimiento no va caerles del cielo. Ciertamente la ciencia infusa existe, pero es un don que han tenido algunos santos a los que Dios ha permitido recibir la sabiduría directamente de él.

El caso que nos ocupa no es de ciencia infusa, simplemente de un niño superdotado con una facilidad abismal para los estudios. En cualquier caso la sabiduría del pequeño por mucho que nos deslumbre es solo un pálido reflejo de la sabiduría de Dios.

Laurent Simons, un niño belga de tan solo 9 años, se convertirá el próximo diciembre en la persona más joven en obtener un grado universitario, concretamente una ingeniería eléctrica, un programa académico de 3 años que él ha conseguido completar en 9 meses. Laurent no es el primer niño en completar una hazaña así: en 1994, el estadounidense Michael Kearney se graduó con 10 años en la Universidad de Alabama del Sur, donde estudió Antropología y fue distinguido con el “World Guinness Record” al graduado universitario más joven, un reconocimiento que todavía ostenta.