Señor mío Jesucristo sacramentado, yo os adoro y doy infinitas gracias por haber instituido el Santísimo Sacramento del altar y por haber adornado a San Pascual con tan admirable amor a este divino misterio, que aun después de muerto mostró el afecto de su alma, abriendo los ojos su cuerpo difunto, al elevar la Hostia y el Cáliz, y obrando otras muchas maravillas, para avivar su fe y devoción en la Iglesia Católica: concédenos, Señor; que imitando a San Pascual, todos te amemos, veneramos y recibamos dignamente en ese Divino Sacramento, y merezcamos no partir de esta vida sin ese Viático y prenda de la gloria.

Y vos, gloriosísimo Pascual, Santo del Sacramento, admiración del mundo por vuestras maravillas, refugio y consuelo de los necesitados y afligidos, dulcísimo padre y amado patrón mío, pues habéis prometido socorrer a todos los que os llaman, arrepentidos de sus culpas, yo digo que amo a Dios por ser infinitamente bueno; que me pesa de haberle ofendido, y antes quiero morir que pecar; así os pido por el Santísimo Sacramento, que roguéis por la Santa Iglesia, por nuestro católico Monarca, por su Real Familia y Monarquía y por todas las necesidades espirituales y temporales, especialmente por la que pido en esta novena, si conviene, y si no, hágase la divina voluntad y dadme vuestra bendición.

Amén.

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Redacción de Hispanidad Católica