El mandato de creced y multiplicaros desgraciadamente no es fácil de cumplir hoy en día, pues muchas personas no tienen la estabilidad económica necesaria para casarse y no todo el mundo está dispuesto a hacer un acto de fe y abandono tan grande de contraer matrimonio sin una estabilidad mínima. Además los gobiernos por lo general no suelen ayudar, aunque algunos países como Hungría son una excepción.

En Hungría Viktor Orbán en el tema de la familia y los nacimientos está tirando la casa por la ventana. El Gobierno otorga suculentas ventajas económicas a aquellos ciudadanos que quieran casarse, eso sí, tienen que tener menos de 40 años para beneficiarse de estas grandes ventajas.

Hablando de manera práctica los que se casen percibirán como préstamos una cantidad de unos 30.000 euros). Una tercera parte del préstamo queda perdonada si el matrimonio tiene dos hijos, y si aumentan la familia con tres o más vástagos, la deuda queda totalmente cancelada.

Con esta medida tan espectacular, Orbán busca impulsar los nacimientos y las bodas en Hungría, algo que está siendo por ahora muy eficaz, pues la gente animada por las ayudas del gobierno se anima a cumplir sus sueños de tener hijos, algo que desgraciadamente no se pueden permitir en otras partes del mundo.

Según las estadísticas oficiales han aumentado el 20% las bodas, superando con creces las cifras de los últimos 30 años.