Meditando un día Santa Gertrudis sobre las gracias extraordinarias que ella había recibido del Señor, se preguntaba a sí misma, cuál de estas divinas revelaciones podría manifestarse a los hombres con mayor provecho para las almas. Se le apareció Jesucristo y le dijo: «Sería de mucha utilidad para los hombres el saber y no olvidar jamás, que cuando los hombres por fragilidad humana entregan su corazón al pecado, ofrezco yo por ellos mi corazón inmaculado, y cuando ofenden a Dios con obras pecaminosas, yo presento a mi Padre mis manos y mis pies taladrados, por esto los méritos de la inocencia aplacan mis justas iras.”

PROPÓSITO

Reformaré mi corazón, vigilando para que no se deje dominar de las cosas terrenas, aspirando siempre a las celestiales y eternas.

JACULATORIA

Corazón de Jesús, milagro de santidad, purificad nuestras almas.