Virgen Santísima, Madre de Dios y Señora mía; postrado a vuestros pies, y en presencia de Dios omnipotente y de toda la corte celestial, os ofrezco y consagro, aunque pecador indignísimo, todo mi corazón con sus afectos y deseos. Y es mi ánimo y resolución dedicárosle para siempre, como cosa vuestra y de vuestro Santísimo Hijo.

Aceptad esta cordial oferta, benignísima Señora, unida a la que os hacen todos los santos, y alcanzadme la gracia de vivir únicamente para Vos y vuestro Hijo de hoy en adelante. Así lo espero con su divino auxilio y vuestra poderosa protección, y por mi parte lo prometo libre y gustosamente.

Abrasad mi corazón, oh Jesús y María, con el fuego ardentísimo del vuestro, para que alimentado en la tierra con la llama de la caridad, arda en vuestro amor en compañía de los ángeles y de los santos eternamente en el cielo. Amén.

También te puede interesar...

Artículo anteriorPadres deben saber proteger a sus hijos de depredadores sexuales
Artículo siguienteSan Antonio celebra Misa y recupera el habla un endemoniado mudo
Hispanidad Católica
Redacción de Hispanidad Católica

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here
Este formulario recoge su nombre, email y consentimiento, para que podamos tener una trazabilidad de los comentarios que los lectores hacen en el sitio web. Para más información consulte nuestra política de privacidad, donde encontrará más información sobre dónde, cómo y por qué almacenamos sus datos.