Son innumerables las semejanzas que guardan “El Señor de los Anillos” y la teología católica.

Por ejemplo, Tolkien afirmaba que la imagen de Galadriel, mantenía una semejanza con la Virgen María, con estas palabras: “Creo que es verdad que este personaje debe mucho a la enseñanza cristiana y católica acerca de María y, de la presentación de su imagen, porque en realidad Galadriel era una penitente“.

La Encarnación de Cristo tiene paralelismo en “El Anillo de Morgoth“, Finrod, uno de los personajes, dice que “si Eru (Dios) no desea abandonar su obra a Melkor (el diablo), Eru debe venir a vencerle. Si Eru deseara hacer esto, no dudo que encontraría un modo, aunque no puedo predecirlo. Pues, así me parece a mí, incluso si Él en sí mismo hubiera de entrar en el mundo, Él debería también permanecer como es, el Autor en el exterior“.

Algunos también ven la huella del Espíritu Santo. En el Ainulindalë, cuando Eru muestra a los Ainur la visión generada a partir de su música, les dice: “¿Eä! ¿Que sean estas cosas! Y enviaré al vacío la Llama Imperecedera, y se convertirá en el corazón del Mundo, y el Mundo será“.

La vida eterna, uno de los pilares del cristianismo, también cabe en la obra de Tolkien. La visión de Finrod en el mismo Athrabeth es clara: “Todo el tiempo que hablábamos de la muerte como la división de lo unido, yo pensaba en mi corazón en una muerte que no es así, sino el fin de ambos“.

J.R.R. Tolkien escribió: “El Señor de los Anillos es, por supuesto, una obra fundamentalmente religiosa y católica; inconscientemente al principio, pero conscientemente en la revisión”.

Gandalf es presentado como un espíritu llamado Olorin, que sólo asumió la carne de los hombres para que la gente de la Tierra Media confiara en él y tuviera fe en su misión.

De manera similar, Cristo dejó el cielo para venir a la Tierra y tomó forma corporal para rescatar a la humanidad del pecado y de satanás.

Como Jesús, donde va Gandalf busca ayudar a otros, restaurar la esperanza y luchar contra el mal. Viaja tanto que los elfos y hombres de Gondor lo llaman Mithrandir, que significa: el peregrino gris.

También al igual que Jesús, Gandalf posee varios nombres diferentes que cada uno tiene un significado único: Inca, Lathspell, Mithrandir, Tharkun, etcétera.

Como dijo Jesús una vez: “Nadie tiene mayor amor que éste, que el que da la vida por su amigo” (Jn 15,13).

Cuando la Fraternidad comienza a cruzar el traicionero Puente de Khazad-dum, el Balrog se cierra por detrás, pero Gandalf toma la retaguardia y se gira para enfrentarse solo a la monstruosa bestia.

De pie en el puente rodeado de oscuridad, Gandalf se enfrenta a su enemigo de llamas y sombras, y sacrifica voluntariamente su vida para salvar a sus amigos.

Los hobbits derraman lágrimas, otros pierden la esperanza y el corazón de Aragorn vacila ante la pérdida de su mentor.

Pero la historia de Gandalf no termina aquí…

ROME REPORTS

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