… Hasta Jesús …

O lo que va de negarse a sí mismo, a darse por entero, a perpetuidad, a ambos Sagrados Corazones.

Y como todo lo interior ha de transformar lo externo de nuestro aspecto, vean:

“Al nombre de Jesús, se doble toda rodilla en el cielo, en la tierra y en los abismos”

(Filipenses 2,10).

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