De cuanto malo te pasa
la culpa –lo digo sin guasa–
la tiene el cambio climático.

Si en vez de ser tu marido
un tipo guapo y simpático
es gruñón y desabrido
e insufriblemente maniático,
la culpa es del cambio climático.

Si el discurrir de tu vida
se ha tornado dramático
y ya nada te convida
a un reír aristocrático,
la culpa es del cambio climático.

Si se ha vuelto a evaporar
tu sueño de pasar
las vacaciones en un ático
con vistas al mar Adriático,
la culpa es del cambio climático.

Si quisiste ser diplomático
para viajar sin parar
y con ser un don nadie apático
te has de contentar,
la culpa es del cambio climático.

Si la realidad que te circunda
es vulgar y tremebunda
y transitas por el mundo ojiplático
como un loco en un frenopático,
la culpa es del cambio climático.

Si de tanto pedir la luna
te has quedado lunático
y tu ganancia es ninguna
de modo sistemático,
la culpa es del cambio climático.

Si cual perfecto fanático
has querido y defendido
un régimen democrático
y ahora estás jodido,
la culpa es del cambio climático.

Y en fin, si esto que escribo
te parece ripioso o enfático,
descabalado o errático,
en verdad te lo digo,
la culpa es del cambio climático.

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Andrés García-Carro
Andrés García-Carro nació en La Coruña en 1968 y desde 2017 reside en Palma de Mallorca. Fruto de su incursión en la red social Facebook, donde puede decirse que ha creado un nuevo género literario, ha publicado los siguientes libros: Pintadas contra Zapatero, Interactivo, Por amor a España, De mal en Rajoy, Católico, ergo antiliberal, Un aguafiestas en la fiesta de Satanás, Contra la demoniocracia, Por Dios y por España y Reflexiones a la luz de la Fe y doce poemas religiosos. Además ha publicado libros de narrativa, aforismos y poesía. Su voz en defensa del Reinado Social de Nuestro Señor Jesucristo se ha escuchado en las tertulias políticas de Territorio Lince y En la Boca del Lobo, de Cadena Ibérica y Radio Ya respectivamente, así como en algunas entrevistas que le ha hecho Javier Navascués en el prestigioso programa Butacas Vacías de la productora católica Agnus Dei.