De católico tibio a arder por la Fe

 

 

La historia de conversión de Bob

 

 

Mi historia de conversión comienza en la cuna. Me bautizaron y más tarde me confirmaron. Durante esta época, y por un par de años, fui prácticamente un católico nominal que sabía poco acerca de su Fe debido a una pobre catequesis. Me limitaba más que todo a ir a Misa cada domingo y no sabía lo que sucedía allí.

 

 

A la edad de 15 años leí un panfleto acerca de Fátima. Este panfleto tenía información acerca del fin del mundo, Jesús viniendo a juzgar a vivos y muertos y el eterno fuego del infierno para aquellos que pecan. ¡Ya está, tengo que salvar mi alma inmortal del fuego del infierno, y rápido! Me zambullí a rezar el Rosario porque el panfleto decía que María me ayudaría a que Jesucristo me salvara. Luego de unas pocas semanas de rezar el Rosario tuve la sensación subjetiva de que había sido suficiente y volví a mis costumbres de católico nominal.

 

 

Para la edad de 20 años, me había convertido en un tío bastante liberal. Era muy políticamente correcto solamente porque temía que los tipos políticamente correctos en el campus me vilipendiaran. Ver toda la inmoralidad, escoria, y conducta escandalosa de la gente en el mundo eventualmente me volvió cínico; pensaba que el mundo estaba hecho de gente malvada, y que toda la gente era ruin.

 

 

Esa actitud empezó a cambiar cuando leí un artículo acerca de un pueblo pequeño llamado Rolfe en Iowa, el cual estaba haciendo publicidad para animar a la gente a que fuese a vivir allí (e incluso regalando dinero y tierras para que lo hiciesen.) Viviendo en Chicago sabía que a mi ciudad le importaban muy poco sus ciudadanos. El que muriese o viviese no hacia ninguna diferencia para la ciudad de Chicago, sin embargo, para este pequeño pueblo la gente era realmente importante.

 

 

La tasa de criminalidad en el pueblo era tan baja que la gente solía aparcar sus coches rutinariamente con el motor encendido y sus pequeños en el asiento trasero. Nadie haría tal cosa en Chicago, eso equivaldría a anunciar públicamente “¡Atención todos los ladrones de coches, por favor robad mi coche!”

 

 

Había algo que impedía que la gente robase, se amotinase, matase e hiciese otras cosas ruines, pero ¿qué era? Hice algo de investigación muy rudimentaria y descubrí que tenía algo que ver con los valores que la gente conservaba. En este punto, no hice todavía ninguna conexión con mi Fe, ¡pero Dios tenía otros planes!

 

 

Me convertí en un conservador al estilo de Rush Limbaugh. Me gustaba escuchar programas de radio de llamadas y escuché a Rush. Eventualmente me cansé de su programa, pero no supe por qué –  quizás es por toda la política – con políticos ruines por norma, sabía que la política no era la respuesta.

 

 

Descubrí el programa de la doctora Laura Schlessinger ¡y me encantó! Todavía lo escucho de vez en cuando. Ella despotricaba contra el egoísmo de la sociedad moderna a diario, predicaba la moralidad y dispensaba consejos morales. Un día en la Misa, la lectura del evangelio tenía las palabras de Jesucristo que decían “Entonces, dijo a sus discípulos: “Si alguno quiere seguirme, renúnciese a sí mismo, y lleve su cruz y siga tras de Mí.” (Mateo 16:24) Aquellas palabras realmente me resonaron – ¡incluso Jesucristo vilipendiaba el egoísmo!

 

 

Tenía que acercarme a Dios, y alejarme del egoísmo. ¿Pero cómo? Leí la biblia dos veces de principio a fin, y aun así no tenía la respuesta. Todavía era principalmente un católico de domingo por la mañana, pero Dios pronto cambiaría eso. Al ver una valla de la Radio Católica Familiar (Catholic Family Radio) decidí escucharla, ¡y estoy feliz! Respuestas Catolicas en Vivo (Catholic Answers Live) pronto se convirtió en mi programa de radio favorito y aprendí muchísimo acerca de mi Fe – incluso leo la página web de Respuestas Católicas (Catholic Answers), y otros sitios de apologética. Comencé a arder por la Fe porque ahora podía responder a objeciones a las que no podía responder antes. ¡Alabado sea Dios!

 

 

Devoré libros de apologética católica e incluso compré muchos de ellos para mi colección personal. Me curtí en apologética en el chat de Yahoo y tuve éxito en defender la Fe. Aunque imperfectamente, hice algo de bien allí. Era maravilloso responder preguntas que no podía responder antes. Planté muchas semillas e incluso le llevé el evangelio del perdón de Jesucristo a alguien que pensó que nunca iba a ser perdonada.

 

 

Cómo aprendiz de apologeta católico avancé al tablero de mensajes de católicos conversos. Tengo un largo camino que recorrer antes de convertirme en el próximo Karl Keating, así que continuaré con el estudio de mi Fe. Descubrí una Perla de Gran Valor, que daba por seguro, en mi Fe católica. ¡Alabado sea Dios por fundar la Iglesia Católica!

 

 

Un consejo para aquellos que quieren defender la Fe católica: No lo hagas para convertir a otros. Tu trabajo es plantar las semillas y dejar que el Espíritu Santo haga la jardinería. Tu meta, como apologeta, es ayudar a otros a entender por qué creemos en las cosas que creemos, y hacemos las que hacemos. La conversión está en la descripción del trabajo del Espíritu Santo y no es para apologetas.

 

 

Hay más; en mi vida espiritual me han sucedido muchas cosas. Puedo personalmente dar testimonio del poder de la gracia de Dios. A través de Su abundante gracia, Dios me ha ayudado a superar muchas actitudes pecaminosas y pecados. Aún no camino sobre el agua, pero he hecho grandes progresos que no podría haber hecho sin el poder de la gracia de Dios. ¡La gracia de Dios es verdaderamente infinita! No soy la luz, pero estoy feliz de señalar a la Luz.

 

 

Pero esperad, mi historia no ha terminado todavía. Dios no ha terminado conmigo. Continuará.

 

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Redacción de Hispanidad Católica