El Papa Benedicto XVI fue el segundo Papa en abdicar al Papado, ¿pero quién fue el primero?

 

 

 

Antes de que el Papa Celestino V ascendiera al Papado en 1294, la Iglesia estaba en una clase de ‘crisis de la curia’. El Papa Nicolás IV había muerto en 1292, y por dos años la Cátedra de Pedro se dejó sede vacante.

 

Los doce cardenales sobrevivientes (más tarde once ya que uno de ellos murió durante la sede vacante) estaban en un punto muerto, deliberando por casi dos años sin alcanzar un consenso después de la muerte de Nicolás IV en abril de 1292.

 

 

Los cardenales primero balotaron en Roma por 10 días, pero ningún candidato alcanzo una mayoría de dos tercios. Levantaron la sesión hasta junio, la cual más tarde pospusieron hasta septiembre, luego de una epidemia de verano en la ciudad. Después de fallar en elegir un nuevo Papa, los cardenales que no eran romanos se dispersaron de la ciudad, mientras que los cardenales romanos se quedaron.

 

 

 

Los cardenales que se quedaron continuaron balotando hasta el siguiente verano, el de 1293, mientras tanto Roma cayó en el desorden – los palacios fueron arrasados, las iglesias saqueadas, y los peregrinos asesinados. Aun incapaces de elegir un nuevo Papa, los cardenales levantaron la sesión y acordaron reunirse otra vez en octubre en Perugia al norte de Roma.

 

 

En Perugia, debatieron infructuosamente hasta el siguiente año. Para el verano de 1294, solo seis cardenales permanecían en la ciudad. En su última reunión antes de que levantaran la sesión otra vez, se leyó una carta del hermano Pietro da Morrone, un ermitaño benedictino conocido por los cardenales como una figura de santidad. La carta de Morrone les advertía que Dios le reveló que ellos incurrirían en la Ira Divina si no elegían un Papa rápidamente.

 

 

 

Después de que se leyó la carta, el decano del Colegio Cardenalicio Latino Orsini exclamó: “En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo, yo elijo al hermano Pietro di Morrone.” Los otros cardenales estuvieron de acuerdo y trajeron a los otros de vuelta a Perugia para dar su consentimiento a la elección el 5 de julio de 1294.

 

Cuando enviaron por él a su eremita en la cima de una montaña, Morrone se rehusó a aceptar el Papado e incluso trató de huir. Fue solamente cuando un grupo de cardenales y el rey de Napoles Carlos II vinieron a verlo que Pietro di Morrone aceptó y tomó el nombre de Papa Celestino V.

 

Su ceremonia de coronación tuvo lugar el 29 de agosto, pero debido a que solo tres cardenales estuvieron presentes, la coronación tuvo que repetirse pocos días después cuando más cardenales habían llegado a la ciudad de L’Aquila. Conocido como el “Papa Ermitaño”, fue el único Papa en ser coronado dos veces.

 

 

El Papado del Papa reacio, Celestino V probó ser inefectivo. No obstante, renovó la bula papal Ubi Periculum que convirtió al cónclave papal en la manera estándar de elegir al Papa, previniendo cualquier otro periodo de sede vacante. Por consiguiente Celestino V fue el último Papa elegido sin un cónclave en la historia de la Iglesia.

 

 

Luego de darse cuenta de su falta de autoridad, incompatibilidad personal con los deberes papales y deseo de regresar a la vida de ermitaño, consultó con el cardenal Benedetto Caetani la posibilidad de su renuncia.

 

Su decreto final como papa fue el declarar el derecho a la renuncia. Una semana más tarde, ejerció su derecho y se convirtió en el primer Papa en renunciar formalmente al Papado. En su renuncia citaba las siguientes razones para hacerlo.

 

“El deseo de humildad, de una vida más pura, de una consciencia sin mancha, las deficiencias de su propias fuerzas físicas, su ignorancia, la perversidad de la gente y su añoranza por la tranquilidad de su vida anterior.”

 

Más de 700 años después, el Papa Benedicto XVI se convertiría en el segundo Papa en ejercer libremente el derecho a la renuncia el 28 de febrero del 2013.

 

 

Artículo adaptado de una publicación originalmente hecha por uCatholic

 

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Redacción de Hispanidad Católica