En el hospital en 1991, dolorido por su accidente de helicóptero, pensó en los dos compañeros que fallecieron en esa tragedia. Él se sentía impulsado a decir “¡Gracias, Dios!” por seguir vivo. Pero ¿y las familias de los difuntos? Pensó en otras ocasiones en las que casi se mató, incluyendo una escena en la que cayó entre rocas filmando “La luz al fin del mundo” en 1970, con 53 años, en España, en Cadaqués. “Ahora, en la cama, recuperándome de un accidente terrible, me preguntaba: ¿cuántas oportunidades recibe un hombre?” Atravesó años de depresión y reflexión, no siempre sabia, sobre la muerte.

Después, en 1995, sufrió un derrame cerebral. Escribiría mucho sobre su recuperación en su libro My stroke of luck (“Mi golpe de suerte“), un libro en el que detalla cómo aprendió a hablar de nuevo, y como cosas que daba por supuestas tenía que reaprenderlas. Para entonces ya era un lector habitual de la Biblia y sabía que podía enfadarse y discutir con Dios, con cercanía y amistad, igual que lo hacía Abraham.

En la fragilidad y la humildad encontraba una relación reforzada con el Dios que es Señor. “Yo pensé que iba a escribir un manual de como manejarse tras un derrame cerebral y salió un manual de como manejarse en la vida“, dijo en una entrevista. “Piensa en las otras personas, eso es muy importante. Somos todos muy egoístas: yo he sido muy egoísta mucho tiempo”. Tanto él como su esposa y sus hijos pusieron en marcha fundaciones solidarias para ayudar a enfermos y otras causas.

En 1999 publicó “Jóvenes Héroes de la Biblia: un libro para compartir en familia”. Son las historias de Abraham, de Rebeca, de José, de Moisés y Miriam y de David. El libro se enfoca en lo que hicieron estos personajes cuando aún eran niños o jovencitos y demostraron valentía. Douglas cuenta sus historias como un abuelo lo haría a chicos de 9 años, juntándolo con algunos recuerdos de su infancia.

En sus años tardíos, declaró: “Desde el accidente, desde mi derrame cerebral, pienso que me hice mejor persona. He vivido dando más de lo que soy y de lo que tengo. Así que pienso que todo sucede por una razón. A veces no conoces la razón, pero hay una razón. Igual que pienso que Dios responde a todas las oraciones. A veces, la respuesta es ‘no’“.

Extracto de artículo de Pablo Ginés en Religión en Libertad

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Redacción de Hispanidad Católica