El pasado domingo por la tarde el Papa Francisco salió del Vaticano para rezar por el fin de la epidemia del coronavirus en la Basílica de Santa María la Mayor y la iglesia de San Marcelo, ante la famosa imagen del Cristo milagroso que salvó a Roma de la peste.
Salió del Vaticano para ir a dos iglesias en Roma. Una tiene una cruz que se se invocó para terminar con las pestes de 593 y 1837. La otra tiene un crucifijo que terminó con la peste de 1522.
Informa el Director de la Sala de Prensa del Vaticano

“Esta tarde, poco después de las 16 horas, el Papa Francisco dejó el Vaticano en privado  y visitó la Basílica de Santa Maria Maggiore, para dirigir una oración a la Virgen, Salus Populi Romani, cuyo icono es custodiado y venerado allí. Después, haciendo un tramo de la Vía del Corso a pie, como en peregrinación, el Santo Padre llegó a la iglesia de San Marcello al Corso, donde se halla el Crucifijo milagroso que en 1522 fue llevado en procesión por los barrios de la ciudad para acabar con la “Gran Peste” en Roma. Con su oración, el Santo Padre invocó el fin de la pandemia que golpea a Italia y al mundo, imploró la curación de tantos enfermos, recordó a las muchas víctimas de estos días y pidió que sus familiares y amigos encuentren consuelo y alivio. Su intención también fue por los trabajadores de la salud, médicos, enfermeras y a aquellos que en estos días, con su trabajo, garantizan el funcionamiento de la sociedad. Alrededor de las 17.30 horas el Santo Padre regresó al Vaticano”.

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