Testimonio de Gary

Fui criado en una familia que era muy activa en la “iglesia-de-cristo” (denominación protestante).

A lo largo de mi infancia se me educó acerca de la biblia y de cómo esta era nuestra autoridad y guía para la vida.

Después de mi bautizo a la edad de 14 años, algo empezó a molestarme. Escuchaba como todos podían leer la biblia, y tomársela literalmente, pero comencé a ver “huecos” en esta aserción.

Nada era más contradictorio que cómo esta comunidad (y otras denominaciones protestantes) consideraban la “Cena del Señor” como un mero símbolo.

En el EvaNgelio de Juan, Jesús enuncia claramente:

“Porque la carne mía verdaderamente es comida y la sangre mía verdaderamente es bebida.”

Y de nuevo, “Díjoles, pues, Jesús: “En verdad, en verdad, os digo, si no coméis la carne del Hijo del Hombre y bebéis la sangre del mismo, no tenéis vida en vosotros.”

Se hizo claro para mI que esta iglesia, que aseguraba estar siguiendo la palabra de Dios, no lo estaba haciendo.

En el fondo de mi corazón fui llamado a otro lugar. La Iglesia Católica y su obra misionera siempre me habían intrigado.

En retrospectiva, esto era extremadamente interesante ya que solía escuchar únicamente términos negativos acerca de la Iglesia desde el púlpito y de mi familia.

Finalmente a la edad de 18 años, sentí que necesitaba saber más acerca del catolicismo, así que acudí a una fuente neutral – La enciclopedia.

Con ese artículo fui capaz de llenar algunos de los “huecos” en mi Fe cristiana. (Por ejemplo: de donde viene la biblia; que ha sucedido desde los tiempos apostólicos hasta ahora, etcétera.)

Entonces llamé a la parroquia católica local, San Juan Evangelista (St. John the Evangelist), y comencé un dialogo con el sacerdote.

Ese otoño ingresé al Rito de Iniciación Cristiana para Adultos (RCIA) y el 7 de abril entré en plena comunión con la Iglesia Católica en la Vigilia Pascual.

Eso fue hace 16 años, y mi familia al día de hoy está muy incómoda conmigo – a pesar del hecho de que mi esposa (también conversa) y yo estamos criando dos “católicos de nacimiento”. Me avergüenza decir que mi familia se negó a asistir a sus bautismos.

Creo frmemente que hay una gran necesidad de testimonio católico, porque hay mucha ignorancia por parte de los protestantes respecto a la Iglesia. ¡Quién piensan ellos que les dio la biblia!