”Conviene a saber, que ordinariamente la primera y más peligrosa tentación con que suele acometer el enemigo a los fieles en aquella hora es la infidelidad y herejía, poniéndoles varias dudas en los misterios divinos, y trayéndoles a negar o dudar lo que cree y enseña la Santa Iglesia, regida por el Espíritu Santo, porque como la fe católica es el fundamento de todas las virtudes, y sin ella no puede haber en el alma cosa buena merecedora de vida eterna, ni puede el hombre alcanzar su salvación, armase todo el infierno en aquel trance, para tentar al cristiano con todos los géneros de sofisterías, representaciones y argumentos que puede, para desquiciarle de ella, y robarles los méritos de toda su vida, la cual es gravísima tentación, y que ha derribado a muchos varones grandes, trocándolos de católicos en herejes en aquella última hora”.

San Roberto Belarmino.