Ni los peores enemigos acérrimos de la Iglesia Católica juntos, pueden hacer más daño a la Iglesia, que un Católico ”sin compromiso”.

Un Católico que no ama a Dios.
Un Católico que no ama a la Iglesia.
Un Católico que no vive el evangelio.
Cuando no vivimos nuestra fe, nos convertimos en anti-testimonios.
Podemos confundir a mucha gente si decimos ser Católicos y no se nos diferencia del mundo, y no se nos ve una participación activa en las cosas de Dios y de la Iglesia.

Es cierto que tampoco tenemos la responsabilidad absoluta de las almas de las otras personas que se confunden al ver nuestro mal comportamiento. Porque al fin y al cabo, nosotros tenemos que explicarles que no confiamos en hombres, que confiamos en Jesús. Ellos tienen que hacer lo mismo.

Pero, que esto no sirva para decir…
”En fin ”mi vida no tiene porque afectar a los demás”.
¡SI QUE AFECTA SI!
El mal Católico aleja a las personas de Jesucristo.
Dirían: ”Si, ese es Católico pero, no va a misa, hace lo mismo que nosotros, no reza, no hace nada diferente, en fin, la Iglesia solo es una actividad más a elegir por gustos”.

El mal Católico, como se supone que está ”dentro de la Iglesia”, el daño que produce es 100 veces más terrible.
Los enemigos que están fuera de la iglesia afectan al cuerpo de la Iglesia. Dañan brazos, piernas, pero los errores de los miembros que están dentro, afectan directamente al corazón, al cerebro.
El daño es muy grave.

No te asustes Católico, eres discípulo de Jesucristo.
Defiendes algo grande. Si le pides a Dios, el te ayudará a ser tan buen Católico como lo fueron los Santos.

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