Estos trabajadores son un digno ejemplo de humildad, caridad y responsabilidad.

Oran a Dios todos juntos, se arrodillan para pedir por el duro día que les espera, y se protegen con las mascarillas para evitar ser contagiados. Esto es precisamente lo que hay que hacer, algunos dicen que solo hace falta tener fe y no cumplir las medidas que nos mandan, otros solo cumplen las medidas y no tienen fe. Ambos se equivocan, como diría San Ignacio de Loyola: Haz las cosas como si todo dependiera de ti y confía en Dios como si todo dependiera de Él”

Seamos responsables y no compremos compulsivamente, ayudemos a los trabajadores a pasar su jornada de trabajo. Seamos responsables.

Gracias por su labor y por abastecer nuestros hogares.