Ya no es “la bebida de satanás”, el café entra en una nueva era.

 

 

 

El catolicismo y el café han ido de la mano por siglos. Fue el Papa Clemente VIII quien “bautizó” al café después de muchos años de considerársele una bebida sospechosa en toda la cristiandad.

 

 

 

Incluso, en algunos círculos se referían al café como la “bebida de satanás,” pero después de probarlo, se rumora que el Papa Clemente VIII declaró “Esta ‘bebida de satanás’ es tan deliciosa que sería una lástima dejar a los infieles tener el uso exclusivo de ella.”

 

 

 

Desde entonces el café se ha convertido en un símbolo internacional de una mañana feliz. Desafortunadamente, la industria del comercio del café se ha llenado de injusticia. Esclavitud, explotación, soborno, y deshonestidad han plagado la industria mientras la oferta puede a duras penas seguirle el ritmo a la demanda.

 

 

 

La Tostadora Guadalupe (Guadalupe Roastery) está en el frente de batalla para llevar el comercio del café a una nueva era, una donde la sostenibilidad y las prácticas de trabajo justo sean la norma.

 

 

 

Es capaz de ofrecer tanto una tienda en línea como una suscripción mensual de café al asociarse directamente con los cultivadores y distribuidores del grano. El resultado no es nada menos que la sublime gracia.

 

 

 

Fue la experiencia de un viaje de misión del fundador Brad Fassbender, lo que inicialmente le ayudó a ver las tragedias actuales y las interminables posibilidades del comercio del café. Reconoció que los consumidores de la bebida querían un producto de calidad, pero no a expensas de los caficultores y los jornaleros.

 

 

 

Mientras visitaba Honduras, Fassbender fue testigo de la lucha de los trabajadores empobrecidos y comenzó a preguntarse si tenía un lugar positivo en la cadena de distribución.

 

 

 

Luego de encontrar el amor de Dios por medio de la adoración del Santísimo Sacramento, Dios se reveló Él Mismo a Fassbender de otra manera.

 

 

 

“Cuando llegué a Honduras, tuve un encuentro diferente con Cristo a través de los pobres y pensé ‘Qué puedo hacer para ayudar’”.

 

 

 

Cómo Dios se reveló a Sí Mismo en la eucaristía y a través de los pobres, Fassbender empezó a visualizar un negocio sostenible construido sobre los principios y la ética católica.

 

 

 

Después de la experiencia de su misión, se dispuso a aprender más acerca de las culturas y economías de los países con las mayores exportaciones de café. Dependió en gran medida de su amigo de la universidad Ave María, Paul Rush, quien pasó más de una década viviendo, trabajando y sirviendo en Nicaragua.

 

 

 

Fue mediante esa amistad que Fassbender llegó a conocer a Rolyn y Lorena Garcia, dueños de  fincas cafeteras. Mientras hablaba con ellos acerca de una sociedad, sus necesidades como negocio y la calidad de sus granos de café, su sueño de construir una tostadora sostenible y justa comenzó a transformarse en realidad.

 

 

 

 

Se hizo difícil sujetarse a esa realidad mientras empezaba a escalar en el negocio. Pronto quedó claro que cualquier sueño, incluso uno dado por Dios, requiere una gran cantidad de trabajo duro.

 

 

 

 

“Una gigantesca transformación comienza con un sueño o una idea, y el sueño puede estar tan claro como el día en tu mente, pero en realidad hacer el trabajo es duro. Cuando tu sueño golpea el ‘mundo real’, es mucho trabajo.” Dijo Fassbender.

 

 

 

“Todos tenemos sueños e ideas. Cuando intentas hacer que esos sueños funcionen en el mercado, ahí es cuando comienzas a entender lo que la cruz es en el mundo. [Perseguir tu sueño] te llama a depender de Cristo,” continuó.

 

 

 

 

La parte más impresionante de la historia, sin embargo, es cómo Dios usa nuestras cruces, nuestro trabajo, para traer cambio de acuerdo a Su Voluntad. Fassbender es capaz de ver de primera mano cómo las prácticas de negocios que se alinean con el Evangelio, pueden mejorar la subsistencia de comunidades enteras por generaciones.

 

 

 

Al pensar acerca de su vocación y de la voluntad de Dios para su vida y negocio, Fassbender simplemente recordó las palabras de Santa Catalina de Siena: “Si somos lo que debemos ser, prenderemos fuego al mundo entero.”

 

 

 

 

La Tostadora Guadalupe consigue el café directamente de los cultivadores en Nicaragua. También trabaja con distribuidores en Etiopía, Brasil, Guatemala y Colombia, para proveer a los clientes de café con denominación de origen mientras continúa con sus esfuerzos para construir sociedades directamente con los cultivadores en esos países.

 

 

 

Para aprender más acerca de sus cultivadores, misión y productos visita

www.GuadalupeRoastery.com

 

 

 

Artículo adaptado de una publicación originalmente hecha por uCatholic