El día de Jueves Santo la Iglesia celebra la última cena de Nuestro Señor con sus discípulos y dos sacramentos muy importantes: la institución de la Eucaristía y del orden sacerdotal. Un día para pedir por la santidad y perseverancia de los sacerdotes, especialmente por los que más sufren y más angustiados están.

Muchos sacerdotes se mueven en un ambiente hostil y están muy tentados, por eso hay que pedir al Señor y a su Santa Madre, especialmente hoy por sus hijos más necesitados en el sacerdocio.

El Jueves Santo finaliza propiamente en tiempo de Cuaresma y empieza el Triduo Pascual, en el que recordamos la pasión, muerte y resurrección de Jesús, que comprende del Jueves Santo al Sábado Santo.

Es costumbre que ese día en las catedrales de las diferentes diócesis del mundo, los obispos de cada lugar congreguen a los sacerdotes en torno al altar y celebren una Santa Misa solemne, en la que se consagran los Santos Óleos que se usan en los Sacramentos del Bautismo, Confirmación, Orden Sacerdotal y Unción de los Enfermos.