En África los rituales satánicos con sacrificios humanos, preferentemente niños, por parte de hechiceros desgraciadamente son una triste realidad más habitual de lo que podamos pensar, especialmente en algunos países como Uganda por ejemplo.

La brujería es un pecado muy grave contra el primer mandamiento de la ley de Dios que clama al cielo por venganza y a veces la Justicia de Dios interviene como sucedió a finales de 2008. Los brujos y hechiceros cayeron fulminados por una especie de rayo de fuego que vino con ira del cielo. El hecho dejó impactado a toda las personas de la localidad de Kasese en Uganda.

La iglesia nos recuerda que todas las prácticas de magia o de hechicería mediante las que se pretende domesticar potencias ocultas para ponerlas a su servicio y obtener un poder sobrenatural sobre el prójimo —aunque sea para procurar la salud—, son gravemente contrarias a la virtud de la religión. Estas prácticas son más condenables aún cuando van acompañadas de una intención de dañar a otro, recurran o no a la intervención de los demonios. Llevar amuletos es también reprensible. El espiritismo implica con frecuencia prácticas adivinatorias o mágicas. Por eso la Iglesia advierte a los fieles que se guarden de él. El recurso a las medicinas llamadas tradicionales no legítima ni la invocación de las potencias malignas, ni la explotación de la credulidad del prójimo.

Les invitamos a rezar la oración de SAN BENITO para protegernos contra todo tipo de hechizos y brujería.

 

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Redacción de Hispanidad Católica