Virreinato de la Nueva España

La FINANCIACIÓN de la EMANCIPACIÓN de MÉXICO, ANTIGUO VIRREINATO de la NUEVA ESPAÑA (1ª PARTE)

15.12.2016
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1.- Introducción al Desastre Hispánico

Detrás de los males de España casi siempre podemos encontrar la sombra de Inglaterra; en ocasiones claramente visibles, en otros, como ésta, de forma muy desconocida y escondida.

Pero, ahora que nos aproximamos a conmemorar el II Centenario de la Emancipación de la América Española, es importante tener en cuenta que quien financió la división actual existente fue la codicia inglesa por someter a las naciones emergentes y controlarlas económicamente.

Y así se explica que el Imperio Británico fijara sus garras de la depredación y colonialismo económico en lo que otrora fue el Imperio Español, sustentado sobre un comercio pujante y muy sano, que beneficiaba a ambos lados del Atlántico [2].

División y colonialismo angloamericano, dos palabras que pueden resumir a la perfección lo que va camino de llegar a los doscientos años de la ruptura de la Hispanidad.

Los liberales españoles de comienzos del siglo XIX se dejaron seducir por la verborrea anglosajona y cayeron presos de esa serpiente del paraíso que, desde los tiempos primigenios, ha hecho de Inglaterra su santuario perfecto.

Las primeras delegaciones diplomáticas hispanoamericanas que se abrieron en Inglaterra estaban financiadas por esta misma Nación y, además, a varios de sus miembros les otorgaban secretamente la nacionalidad británica [3], además de que les alentaban para hacer negocios especulativos que perjudicaban a las Naciones que decían representar.

Ese embrión especulativo, en la City londinense, donde nacieron esas Naciones hipotecadas desde el comienzo, son la génesis de esas cadenas invisibles que, durante ya dos siglos, las tienen como un Pueblo vasallo, sin soberanía económica y sin horizonte político propio.

Multitud de empréstitos británicos sirvieron para armar a los insurgentes, empréstitos concedidos en condiciones draconianas, usureras y leoninas, y que, como tales, deberían ser declarados por la Ley Azcárate de represión de la usura en España.

Aquí comienza esa desgraciada inercia de la Deuda Soberana, que hoy también está haciendo estragos en España y sus Naciones hermanas, y que sin duda está afectando a su futuro.

2.- Tesis: la rapiña financiera como forma de control de la Nación Mexicana en su nacimiento

La base de este estudio se fundamenta en el soberbio estudio titulado “El Nacimiento de Hispanoamérica” del profesor Jaime R. Rodríguez y editado por la Universidad Andina Simón Bolívar del Ecuador, y en particular su capítulo VI “La política de crédito”.

Es un recorrido exacto y concienzudo de los hechos acontecidos al respecto, y fundamentado con datos provenientes del propio Banco de Inglaterra y de los archivos británicos.

Y es que, así, todo fue un completo caos y despropósito, auspiciado tanto por las necesidades de financiación de las emancipaciones de las Naciones hispanoamericanas como por las guerras civiles dentro de cada territorio entre distintas facciones.

La codicia anglosajona, sus malas artes mercantiles, su caballerosidad mal entendida, su espíritu de rapiña, sus medios de comunicación, marcaron todo el proceso de endeudamiento que describiré a continuación en lo que respecta de la Nación mexicana.

El Congreso Constituyente mejicano, que derrocó al tirano Iturbide en 1823, autorizó un empréstito extranjero de ocho millones de pesos y, con este objeto, el poder ejecutivo otorgó amplísimo poderes a Borja Migoni [4], reconocido monárquico y partidario de Iturbide [5], para negociar en Inglaterra.

En paralelo, la firma financiera Barclay de Londres envió a México un representante, Bartolomé Vigors Richards, que firmó con el ministro mexicano de Hacienda, José Ignacio Esteva [6] (miembro destacado de la Logia masónica central de Inglaterra), un preacuerdo de un préstamo por veinte millones de pesos, por el cual México emitiría bonos por esta cantidad, los cuales serían comprados por el Barclay al 70% de su valor nominal [7]. México garantizaba la totalidad del préstamo y pagaría un interés anual del 6% [8].

Este contrato estaba sujeto a una condición: que fuera ratificado por la sede central de la Compañía en Londres antes de Junio de 1824; es decir, que los poderes del representante inglés precitado eran limitados y sujeta su eficacia a la ratificación posterior desde Londres; nada que ver con los poderes concedidos a Migoni, cuyos efectos negativos veremos posteriormente.

Vemos aquí una imprudencia negociadora por parte de las autoridades mexicanas, o, quizá, una maniobra consciente que buscaba, a propósito, debilitar su posición para beneficiar a unos pocos traidores [9].

Mientras Bartolomé Vigors Richards negociada por su lado, Borja Migoni, sujeto sin escrúpulos, maniobraba junto con un grupo de amigos ingleses para especular con las necesidades financieras mexicanas, en connivencia con la firma británica Goldschmidt.

Holanda tampoco se había quedado parada en este proceso de desmembramiento hispánico; por aquellas fechas ya había partido de Amberes un barco holandés rumbo a México con 50 cajas de rifles, porque la firma comercial holandesa Ruess Kirckhoff [10] ya se había establecido allí.

En este contexto de depredación financiera, surgió otro “intermediario”, un tal Dr. Patrick Mackie, agente inglés en México [11] [12] que ofreció a Migoni sus influencias ante el Gobierno británico, con fines igualmente especulativos.

Para neutralizar a este elemento externo a su propio afán especulativo, Migoni calmaría a Mackie mediante una transacción por la cual le regalaría bonos por valor de 39.000 libras que disfrazaría, en el contrato, de préstamo con Goldschmidt como “gastos administrativos”.

Migoni daba largas a sus poderdantes del Gobierno mexicano, alegando que las noticias de la Invasión de España por la Santa Alianza obstaculizaban las negociaciones [13].

Y así fue, hasta que Migoni llegó a un acuerdo “verbal” con Goldschmidt el 12 de enero de 1824, que fue posteriormente formalizado por escrito el 7 de febrero de 1824, con las siguientes cláusulas a destacar [14] [15]:

  • La firma financiera se comprometía a entregar la cantidad estipulada en el plazo de quince meses. [16].
  • México recibiría 1.600.000 de libras esterlinas pero debía emitir bonos por el doble, esto es, 3.200.000 [17].
  • Tipo de interés anual nominal del 5% y treinta años de vencimiento.
  • Los bonos fueron vendidos al 58% de su valor nominal, entregándose al Gobierno de México el 50% [18] y a Goldschmidt el restante 8%, en calidad de comisión por su venta.
  • La entidad financiera recibiría el 1,5% de comisión sobre todos los fondos que pasaran por sus manos.
  • México otorgaría, como garantía por la deuda contraída, una hipoteca sobre la tercera parte de sus recaudaciones aduaneras a partir del 1 de abril de 1825.
  • Goldschmidt conservaría en su poder la suma de 400.000 libras esterlinas para pagar los fondos y establecer un fondo de amortización.
  • A todo lo anterior hay que sumar unos gastos administrativos de 62.768 libras esterlinas (aquí va incluida la comisión de Mackie).
  • El Gobierno mexicano tendría prohibido obtener cualquier otro préstamo extranjero en el término de un año, y aceptaría la obligación de que la cuarta parte de cualquier futuro préstamo extranjero se usará para amortizar el de Goldschmidt.

Migoni vendió los bonos mexicanos a su camarilla de especuladores al 58% de su valor y ellos a su vez los revendieron al 84%, teniendo así una ganancia del 45%.

[2] La primera concesión a los británicos en nuestro Comercio con América fue el fijado en el Tratado de Utrecht en 1713, cuando España toleró el Navío de Permiso, el cual autorizaba a Inglaterra a enviar un barco al año con una capacidad de carga de 500 toneladas a los territorios españoles americanos para comerciar con éstos. Esta concesión fue aprovechada por los británicos para ejercer un contrabando, al repostar el barco con nuevos géneros en alta mar provenientes de Jamaica y volver a puerto para intercambiar estas mercancías. Con esta concesión se reconoció el fin del monopolio comercial español con América.

[3] Por ejemplo, Borja Migoni, cónsul de México en Londres.

[4] México, Legislación mexicana, vol. IV. P. 617; Alamán a Borja Migoni, México, 24 de abril 1823; 4 marzo 1823, en AGSREM, H/121.32 “823-24”/I. 40-11-21; México, Secretaría de Relaciones exteriores, La diplomacia mexicana. Vol. II p. 144-145

[5] “El Nacimiento de Hispanoamérica” (Jaime R. Rodríguez. Universidad Andina Simón Bolívar del Ecuador. 2007) Página 144

[6] “Orígenes de la República Mexicana: la aurora constitucional” Escrito por José C. Valadés. Universidad Nacional Autónoma de México. México 1994. Página 61

[7] Es decir, el Barclay ganaría de forma segura un 30% de su inversión, simplemente colocando en el mercado de bonos de la City dichos títulos a terceros inversores.

[8] “El Nacimiento de Hispanoamérica” (Jaime R. Rodríguez. Universidad Andina Simón Bolívar del Ecuador. 2007) Página 143

[9] En el Nacimiento de las nuevas Naciones hispanoamericanas hay un papel oculto de la Masonería británica. Sin negar la responsabilidad de la propia España en dicho proceso, hay que incidir en la Historia oculta de dicho ente secreto.

[10] “El Nacimiento de Hispanoamérica” (Jaime R. Rodríguez. Universidad Andina Simón Bolívar del Ecuador. 2007) Página 150

[11] Este personaje aparece referenciado como expoliador del arte novohispánico en México. “México en el Mundo de las Colecciones de Arte”. 1994. ISBN 968 6963 39 1 (tercer volumen). Página 216.

[12] Enviado por el ministro de asuntos exteriores británico George Canning a México a finales de 1822 para negociar con Iturbide el reconocimiento de esta nueva Nación.

[13] Francisco de Borja Migoni. “Exposición del Cónsul General de México en Londres, sobre el empréstito que fue encargado”. Londres. 11 de febrero de 1826, en “El Amigo del Pueblo”, México, 12 de septiembre de 1827, pp. 3-7

[14] “El Nacimiento de Hispanoamérica” (Jaime R. Rodríguez. Universidad Andina Simón Bolívar del Ecuador. 2007) Página 146. Para obtener más información de este préstamo leonino:

http://www.forbes.com.mx/historia-del-primer-credito-mexico-como-pais-independiente/

[15] El contrato celebrado con Goldschmidt está reproducido en José María Luis Mora, Obras sueltas, México, Editorial Porrúa, 1963, segunda edición, pp. 437-444

[16] Nótese el abuso en el plazo de entrega de la cantidad del préstamo.

[17] Nótese que Migoni tenía poderes para obtener esa cantidad de 1.600.000, pero no para endeudar a México por el doble de esa cantidad. La mala fe y el abuso “british” son evidentes, aceptando esa interpretación tan maliciosa de las facultades otorgadas.

[18] Dato confirmado en “Historia de la Deuda Externa de México, 1823-1861”. José Zaragoza. Universidad Nacional Autónoma de México, 1996. Página 45

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Guillermo Rocafort
Guillerno Rocafort es licenciado en Ciencias Económicas por la Universidad Autónoma de Madrid y licenciado en Derecho por la UNED, con diploma en Estudios Jurídicos Avanzados por la Universidad Autónoma de Madrid. Es profesor de Economía Pública y Economía de la Empresa en la Universidad Carlos III de Madrid. Colabora en diversos periódicos, tales como ABC, La Razón y El Mundo.