Virreinato de la Nueva España
16.12.2016

3.- Rastros en la prensa inglesa y portuguesa contemporánea y en los archivos del latrocinio cometido:

La prensa británica, en concreto “The Times” [1], emprendió una investigación antes de que se llevara a cabo la operación y anunció el 20 de enero de 1824, y el 27 del mismo mes, poco antes de que se firmara el contrato, que algunos suscriptores de los bonos recibirían valores “preferenciales” pero sin desvelarse las identidades de los mismos [2].

Hay una reseña posterior muy interesante que aparece en la Gazeta de Lisboa en el año 1825 al respecto que dice lo siguiente:

“Uma Gazeta de Nueva York de 26 Março, informa que a Fragata Ingleza Pyramus Capitào Nascomb, tinha dado fundo na Isla Verde [3] a 10 de Fevreiro passado (de 1825), com 110,770 Libras Esterlinas em barras de ouro , que remettia de Inglaterra D Francisco de Borja Migoni por conta do emprestiuio de oito milhoei que este agente tinha negociado por conta do Gobierno Mexicano”. [4]

Nótese cómo el 10 de febrero de 1825 aún estaban en medio del Atlántico los lingotes de oro británico; es decir, un año después de firmado el contrato, y lo que es más relevante, desplazado en una fragata militar de su Alteza Británica.

La participación militar de la fuerza naval británica en el transporte de los fondos del préstamo en cuestión habría sido un acto de casus belli si España, en vez de estar completamente ahogada en su propia división interna, hubiera estado como en los siglos XVI y XVII.

Es importante tener presente en este momento que el Banco de Inglaterra fue fundado por la Reina Isabel de Inglaterra con el oro robado a los galeones españoles por sus nobles piratas, como Sir Francis Drake.

Además del vínculo “militar” descrito anteriormente, el Gobierno mexicano tuvo que sufrir enormes presiones, hasta que cedió, del Gran Almirantazgo inglés que estaba muy molesto porque México no había reclutado a oficiales y marinos de la Armada inglesa para que sirvieran en la recién formada marina mexicana [5]. Es decir, no sólo imponían unas condiciones abusivas en la ayuda financiera prestada sino que además exigían la finalidad que se debía otorgar a dicha ayuda.

Hay que mencionar que ese tipo de exigencias iban encaminadas, como ya sucedió en ocasiones posteriores, a derivar fuera del Reino Unido a lo peor de los hombres de la Armada inglesa, enfermos, criminales, presidiarios, etc… y todo ello a un precio de lujo.

Por su parte Migoni y su camarilla se aprovecharon una segunda vez de este préstamo leonino [6] descrito, cuando el valor de los bonos en el mercado cayeron al 48% de su valor nominal y los compraron como fines meramente especulativos para posteriormente venderlos cuando el valor de dichos bonos se elevó notoriamente, materializando suculentas plusvalías.

Y no sólo ésto, sino que además se negó a seguir instrucciones de su superior diplomático (pues era el único apoderado con esta facultad), Michelena, de rescatar, con seis millones de pesos del Gobierno mexicano que tenía en su poder la casa Goldscmidt, dichos bonos.

El préstamo firmado iba también con una exigencia de exclusividad temporal por lo que influyó negativamente en las negociaciones descritas anteriormente con la casa Barclay, con lo que el desasosiego y el lío financieros de México alcanzaba tintes dramáticos.

Barclay envió a México a dos agentes, llamados William Marshall y Robert Manning, con instrucciones de obtener una prórroga para la ratificación del contrato negociado por Richards.

En cuanto a estos personajes es muy relevante la sinopsis de su vida que se describe en los Archivos del Estado de Texas:

“British citizens Robert Manning and William Marshall were sent to Mexico as agents of Barclay and Company in 1824. The Manning and Marshall partnership was formed in that year. Ewen C. MacKintosh joined Manning and Marshall as an agent in 1834, becoming their partner in 1835. Around 1843 Manning and Marshall became Manning and MacKintosh.

MacKintosh was financial manager of the Hospicio de Pobres in Mexico City; he served as British Consul from 1839-1853. Manning and MacKintosh acted as representatives in Mexico of bondholder committees in Britain. They negotiated loans to the Mexican government and provided a variety of financial, commercial and management services to private companies such as Baring Brothers, Lionel Brough, Randell, and Anglo-Mexican Mint. While Consul, MacKintosh profited from involvement in collecting a percentage of customs revenues to pay British holders of Mexican bonds, in renegotiation of the Mexican government’s British debt (1846), in negotiation of a peace settlement between the U.S. and Mexico (1847), and in a host of other business enterprises such as currency exchange, management of import-export trade for British firms, investments in mines and tobacco minting, and moneylending.

In alliance with other moneylenders and with the elite in Mexico, Manning and MacKintosh exerted considerable influence on the Mexican economy and prospered greatly from it. In 1850, however, Manning and MacKintosh declared bankruptcy due to failing business conditions. Although MacKintosh continued to live and conduct business in Mexico, his influence was reduced. He died in 1861.” [7]

Nada más llegar a México, crearon su propia empresa, a la que se uniría otro colaborador, el Cónsul británico MacKintosh, y actuaron como representantes de los intereses de los bonistas británicos, negociando préstamos con el Gobierno mexicano y suministrando servicios “profesionales” a bancos ingleses.

MacKintosh se enriqueció por su participación en el cobro del porcentaje de los derechos de aduanas asignados en los contratos de los préstamos, como garantía de las deudas, para pagar a los bonistas y en otros negocios nacidos de las crisis de deuda y de la guerra de depredación de Estados Unidos contra México, así como en el negocio de exportación – importación e inversiones especulativas en minas, tabaco y préstamo de dinero.

Finalmente el préstamo con Barclay entró en vigor el 7 de febrero de 1825 en unas condiciones renegociadas a las fijadas inicialmente, mucho mejores que las suscritas con Goldschmidt.

En el cuadro que vemos a continuación se efectúa una comparación de ambos préstamos. Nótese cómo, en este último préstamo, México recibiría el doble de neto que con el que firmó Migoni.

Sin embargo, desgraciadamente, una parte sustancial de este importe obtenido de Barclay nunca fue usado efectivamente por el prestatario (México) puesto que dicha entidad financiera se declaró en bancarrota y con ello se esfumaron las importantes cantidades que se tenían depositadas en su seno, a pesar de los esfuerzos diplomáticos dedicados por Vicente Rocafuerte, encargado de negocios de la Delegación mexicana, para transferir los fondos del préstamo al Banco de Inglaterra.

Sin embargo, el Ministro Esteva trataba de tranquilizar a Rocafuerte señalándole la “seguridad moral” (sic) que daba la casa Barclay [8], lo que da una medida de la mezcla de desconocimiento e idiocia, por parte de las autoridades mexicanas, de los riesgos financieros que anidaban en Londres.

México entró en un colapso económico cuando en 1828 fue evidente que no podría pagar los dividendos [9] debidos a los tenedores de bonos, y todo intento por reestructurar la deuda fue rechazado [10].

A ello también contribuyó, junto con una sequía que bloqueo la producción agrícola y la epidemia de 1827, la inestabilidad política de la Nación hispana, consumida en desgarros internos entre conservadores y radicales, lo que incapacitaba a la generación de los debidos recursos fiscales para hacer frente a la Deuda Externa. Además, el régimen político de gobierno mexicano era ingobernable, debido a sus contradicciones intrínsecas entre el sistema presidencial y la responsabilidad ministerial [11].

Los acreedores reaccionaron con furia, acusando a México de fraude, trampa y traición [12].

El Diario Morning Herald lanzó la acusación de que México es una Nación mentirosa que prostituía su Honor. Hasta el Parlamento inglés nombró una Comisión de Investigación de la deuda hispanoamericana.

Desde entonces México perdió su potencialidad económica en el continente americano y ha sido pasto de la depredación, corrupción, crisis financieras – monetarias y la rapiña angloamericana que se manifestó con especial virulencia en la guerra de Estados Unidos contra México, entre 1846 y 1848, por la que Estados Unidos le arrebató al antiguo Virreinato de la Nueva España los territorios de California y Nuevo México (cerca de 2.000.000 de km² que hoy conforman los territorios de California, Nuevo México, Arizona, Nevada, Utah, la mayor parte de Colorado y la región suroeste del Wyoming y Kansas, y el oeste de Oklahoma).

4.- Conclusiones y Futuro

Es en la Génesis financiera de México (la primera de la América española que tuvo reconocimiento internacional por parte del Reino Unido de la Gran Bretaña) donde debemos observar con toda su crudeza su drama histórico durante dos Siglos de fractura y desmembramiento del Mundo Hispánico.

A pesar del tiempo trascurrido aún no somos capaces de ver que es en el sometimiento especulativo financiero la manera cómo se ha fundamentado la División de la América Española, y este sometimiento no sólo disminuye sino que va en aumento tras la Crisis crediticia iniciada en el 2008.

Es mediante la Deuda Pública y Soberana de nuestros Estados hispánicos y de las crisis financieras y artificiales que nos mantienen subyugados a su piratería y depredación económicas.

No sólo los han empobrecido y dominado por la vía del endeudamiento sino que se han hartado y se hartan en venderles las armas de sus lucrativas industrias bélicas, insufrible coste para las precarias arcas públicas de las Naciones Hispanas que en la génesis de las mismas superaban un montante del 30% de sus presupuestos nacionales [13].

Debemos investigar en profundidad estos hechos tan complicados como desconocidos. Sólo la Verdad nos podrá dar Luz sobre los males de sus desgraciadas economías. Es preciso un esfuerzo investigador en este campo y el objeto de este artículo es despertar esa inquietud.

La Hispanidad es potencialmente un polo geoestratégico mundial de gran importancia y es una injusticia que siga sofocada, como diría Ramiro de Maeztu, por la Hiedra de la codicia especulativa de las élites angloamericana.

Y es importante también aprovechar este II Centenario de la Separación Hispánica para difundir tesis como ésta, pues los derroteros oficialistas siguen apostando por la claudicación de nuestros dirigentes, siendo prueba viva de ello que el embajador plenipotenciario y extraordinario para la celebración del bicentenario de la independencia de América es Don Felipe González Márquez, ex presidente socialista español y durante las últimas décadas agente y comisionista de los peores intereses mundialistas en Hispanoamérica y el resto del Mundo, al más puro estilo del precitado Borja Migoni.

Es relevante concluir cómo, aún hoy, las Naciones hispanas son objeto de las mismas prácticas de desestabilización financiera como en su génesis, manifestaciones de un neocolonialismo económico.

Y, en particular, el que fuera el poderoso y rico Virreinato de la Nueva España, hoy los Estados Unidos de México, se han convertido desde su gestación hasta hoy en un protectorado de la Masonería y de los intereses financieros de su Majestad Británica, con dramáticos tintes de masiva pobreza popular, persecución a los cristianos, criminalidad similar al más puro estilo precolombino y con presencia del narcotráfico y corrupción a todos los niveles.

Más sobre el Autor:

Libros de Economía publicados por Guillermo Rocafort:

“SICAV. Paraíso Fiscal” (2012. Editorial Rambla).

“Claves para que España recupere Gibraltar” (2015. Editorial Fajardo el Bravo).

“Fondos Buitre: Manual de Autodefensa” (2016. Editorial Barbarroja).

[1] “The Times”, número 12088, 20 de enero 1824, p.2 ; número 12094, 27 de enero 1824, p. 2

[2] “El Nacimiento de Hispanoamérica” (Jaime R. Rodríguez. Universidad Andina Simón Bolívar del Ecuador. 2007). Página 145

[3] Isla Verde de Las Azores.

[4] Gazeta de Lisboa. Sexta Feria., 1 de julio. Año 1825. Número 152 Página 675

[5] Vicente Rocafuerte, A la nación, pp. 279-289; Salarios, según los grados, pagados a los individuos de la marina británica que servían en la marina mexicana, en HD 18-6.4476

[6] “El Nacimiento de Hispanoamérica” (Jaime R. Rodríguez. Universidad Andina Simón Bolívar del Ecuador. 2007). Página 148

[7] http://www.lib.utexas.edu/taro/utlac/00041/lac-00041.html

Benson Latin American Collection, University of Texas Libraries, The University of Texas at Austin.

[8] Rocafuerte a Espinosa de los Monteros, Londres, 1 julio 1826

[9] “El Nacimiento de Hispanoamérica” (Jaime R. Rodríguez. Universidad Andina Simón Bolívar del Ecuador. 2007). Página 166

[10] El Presidente Victoria autorizó la recapitalización de la deuda externa de la Nación, propuesta que fue rechazada con el argumento de que era inútil cambiar los viejos bonos por otros nuevos sin garantías adicionales de su cumplimiento.

[11] Frank A. Knapp. The Life of Sebastian Lerdo de Tejada, 1823 – 1889, Austin, University of Texas Press, 1951, pp. 122 – 127

[12] Joel Warrington, un poseedor de bonos inglés, fue uno de los muchos que exigieron el pago de dividendos. Expresó una opinión muy generalizada cuando dijo: “Ahora que su país ha perdido el honor y el crédito, es escarnecido y despreciado por todos los hombres honrados de Europa”

[13] “El Nacimiento de Hispanoamérica” (Jaime R. Rodríguez. Universidad Andina Simón Bolívar del Ecuador. 2007). Página 167

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Guillermo Rocafort
Guillerno Rocafort es licenciado en Ciencias Económicas por la Universidad Autónoma de Madrid y licenciado en Derecho por la UNED, con diploma en Estudios Jurídicos Avanzados por la Universidad Autónoma de Madrid. Es profesor de Economía Pública y Economía de la Empresa en la Universidad Carlos III de Madrid. Colabora en diversos periódicos, tales como ABC, La Razón y El Mundo.