“La oración es un enigma. Oración no es rezar, es una estrategia personal para desarrollar nuestra capacidad de observar nuestra relación con Dios.

La base de la oración es reconocer lo que somos, y aceptarlo. La oración es aceptar nuestros pecados, es decir la verdad.

Ante el orgullo y la soberbia, el poder invisible de la oración es, que cuando somos plenamente verdaderos, sinceros, Dios actúa inmediatamente” Damián Galerón, teólogo.

También te puede interesar...

Artículo anteriorEl gobierno español y sus vínculos directos con el CRIMEN ORGANIZADO TRANSNACIONAL
Artículo siguiente¿No venimos del Latín? por Carmen Jiménez Huertas