Las indicaciones de la OMS para el COVID-19 y las órdenes gubernamentales en todos los países han sido las mismas:

  1. es una gripe
  2. los ancianos no deben salir de las residencias
  3. se trata con paracetamol
  4. hay que usar respiradores
  5. prohibido hacer autopsias

Este protocolo equivocado (¿deliberadamente?) ha sido un disparate y el verdadero responsable de las decenas de miles de muertos entre los ancianos.

La chocante realidad es que, después de ver morir a decenas de miles de ancianos, los médicos italianos, por fin, han hecho cientos de autopsias y han descubierto, pero demasiado tarde, que:

  1. es una trombosis inflamatoria pulmonar, con infección bacteriana, no vírica.
  2. se trata con anticoagulantes, antiinflamatorios y antibióticos (acitromicina)
  3. Los respiradores son inútiles y peligrosos
  4. el confinamiento de los sujetos sanos no tiene sentido
  5. los ancianos fallecidos estaban al 90% vacunados contra la gripe estacional del 2019 (recuerden que el virus se llama Covid-19)
  6. el uso continuado de las mascarillas es peligroso porque provoca hipoxia y acidificación del cuerpo.
  7. los niños No son portadores de los virus

Conclusión: El Covid-19 es una operación eugenésica, gerontocida y liberticida, porque las decisiones tomadas por los gobiernos de la mayoría de los países no se han basado en estudios científicos ni evidencias clínicas, sino que han seguido protocolos erráticos y contradictorios, lanzados desde una organización financiada por un entramado de asociaciones de Bill Gates y la industria farmacéutica, fabricantes de vacunas. Todo esto es un escándalo mundial que ha causado un daño inmenso a la población, un daño psicológico, social y económico,  tal vez, irreparable.

Una entrevista apasionante de una doctora valiente, Chinda Brandolino.