Está absolutamente claro que nuestros gobernantes, nuestros “representantes”, que además están pagados por nosotros porque trabajan para nosotros (o eso se supone), hacen todo lo posible para seguir su agenda que es literalmente diferente, sino opuesta a la nuestra. En España los comunistas están otra vez liados con las cruces, y en USA, tras la entrada de la nueva “administración”, ahora se dedican a ¡¡defender a los chinos!!.

Una de las múltiples órdenes ejecutivas firmadas por Biden desde que es “presidente” ni más ni menos que prohíbe usar la expresión de “virus chino” para referirse al chivirus. No sé si lo hacen para ir en contra de todo lo que hizo Trump o porque realmente estamos ya en la época en que China está directamente en la Casa Blanca, simbólicamente, claro, porque no se sabe si el nuevo ejecutivo americano está usando esas dependencias o no. ¿Luces apagadas todas las noches?.

Al mismo tiempo que se desarrollan todos estos sinsentidos, Miranda Devine, periodista colaboradora del New York Post, sigue con su investigación sobre Fauci y el chivirus. Ya sabíamos que en la época de Obama se prohibió manipular los virus para los programas de armas biológicas y que lo único que se adelantó con eso es que las investigaciones se llevaran fuera de USA, más concretamente a China y en Wuhan. También se sabía que el doctor Fauci financió ese movimiento, pero Miranda Devine está sacando a relucir ahora las pruebas evidentes de todo ello. Gran investigadora periodística que publica esta historia en el New York Post (no confundir con el New York Times):

Todo está relacionado, el dinero, el poder, la política, la corrupción, y es que nuestros líderes y los que trabajan para ellos no dudan en enriquecerse sin importarles los medios o los modos. En este caso, el “hombre fuerte” de la administración “Jobama” contra el chivirus es precisamente el que financió la continuidad de las investigaciones destinadas a su ¿creación?. Vete tú a saber si también tiene parte en otras cosas aún peores. Que Dios nos ayude a quitar esta plaga de la faz de la tierra, o al menos sacarla de los puestos de responsabilidad en nuestros gobiernos.