Las vacunas para esta enfermedad están generando mucha polémica. Aquí tenemos un artículo que publican nuestros amigos de El Diestro sobre el caso de la muerte de un médico de Irlanda. Uno más, señores, uno más. Que Dios cuide de nuestras vidas, porque lo que son nuestros gobernantes, sólo van a lo que les interesa.

Atentos a esta noticia porque tiene su miga, sobre todo después de la ridícula verificación realizada a través de una esas webs que se pretenden convertir en “ministerios de la verdad” y que lo hacen, en un buen número de casos, soltando auténticas patrañas.

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El pasado día 11 de enero fallecía en su domicilio el doctor Keshav Raman Sharma, médico especialista en medicina general y respiratoria en el hospital Wexford General de Wexford (Irlanda). El doctor Sharma, de 39 años de edad, había recibido la primera dosis de la vacuna del coronavirus el 5 de enero de 2021, es decir, 6 días antes.

Su familia publicó el obituario del doctor en una web a la que pueden acceder a través de este enlace. Debido a lo joven que era y al hecho de que su muerte se haya producido menos de una semana después de vacunarse ha generado, como es lógico, una gran polémica en Irlanda ya que la relación causa efecto, en este caso, es más que evidente.

Pues bien, ha salido la versión irlandesa de “newtrola”, llamada ‘The Journal‘ y ha publicado un artículo calificando como bulo que el doctor se haya muerto por la vacuna en un artículo que titulan así: “Desmentido: No, la muerte de un médico de Wexford no estuvo relacionada con la vacuna Covid-19”. ¿A que les suena eso de empezar los titulos con “No” de la newtrolera Ana Pastor aquí en España?

Pero lo mejor es la forma es que estos “verificadores”, este ministerio de la verdad desmiente la noticia, con lo que demuestran ser tan malos como su versión española: “Todo el personal y la dirección del Hospital General de Wexford estaban profundamente tristes al enterarse del repentino fallecimiento del Dr. Keshav Sharma”. El Dr. Sharma era un médico desinteresado y trabajador que siempre anteponía a sus pacientes. Sin embargo, lo que es más importante, fue un gran amigo y colega para nosotros en Wexford.
“Tenía una manera encantadora y tranquila y tenía una sonrisa para todos los que conocía”. La causa de la muerte no se ha hecho pública“.

Es decir, los verificadores reconocen que “la causa de la muerte no se ha hecho pública”, con lo que reconocen no saber los motivos del fallecimiento. Pero, por otro lado, son capaces de asegurar en su titular que la muerte “no, no estuvo relacionada con la vacuna”.  Con lo que nos vienen a decir que la única verdad es la que ellos digan, aunque no tengan forma alguna de probarla. ¿Se dan cuenta que la propia verificación levanta todavía más sospechas? Esto es completamente orwelliano.