Lo llevamos diciendo desde hace mucho tiempo: las televisiones y sus estatuas parlantes, todos ellos, deberían rendir cuentas ante los tribunales por lo que le están haciendo a una buena parte de esta sociedad a la que están manipulando para aterrarla, provocando situaciones completamente ridículas y absurdas.
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Pretenden acabar con los contactos sociales, pretenden acabar con las relaciones familiares, pretenden acabar con cualquier tipo de comunicación con el único objetivo de dividir a la sociedad para acabar con ella y convertirla en siervos, en esclavos de los que mandan. Por un lado están las televisiones y los políticos, pero también es cierto que, por el otro, están las personas estúpidas y cerebro que tienen menos luces que un barco pirata.

Un ejemplo claro es algo que ha sucedido en un supermercado de Alemania y que está circulando por todo el mundo. Un hombre va con su carro de la compra por uno de los pasillos, suponemos aterrorizado por los virus con los que se pueda encontrar, y de repente aparece por detrás de él una pobre mujer que, mascarilla en boca, va también tranquilamente haciendo su compra.

Observen cómo huye de despavorido este estúpido integral cuando se le acerca esa mujer pensando que le va a contagiar algo. Sí, sabemos que esto es algo completamente exagerado, pero es una buena demostración de cómo están algunas cabezas.

 

Publicado en El Diestro